2 de noviembre de 2006

Reflexiones sobre el hombre


Como releyendo lo que escribí vez pasada me dio la impresión que no había sido lo suficientemente claro, paso a detallar un poco más lo que dije, para que lo entiendan mejor y de paso yo también. Perdonen la forma de esquema que hice, pero es la mejor cuando uno mismo no está seguro de lo que dice.
  • El hombre es un animal. Un animal muy especial, porque tiene conciencia de sí mismo, memoria, razón. Pero un animal con instintos que hacen a su supervivencia. Si no los tuviera, ya habría desaparecido como especie.
    • Pretendo aquí dejar destacado el origen animal (el ID), lo que frecuentemente todos olvidamos pero que está siempre presente.
  • El uso de la razón hace que seamos capaces de prever el futuro, pronosticar. Buscando lo que nos conviene (como hombre y como especie), por supuesto.
    • Sí, tenemos esta poderosa arma para subsistir y desarrollarnos.
  • La conciencia de nosotros mismos provoca que nos sintamos separados del resto, de la naturaleza. Sufrimos esa separación y tratamos de repararla, poseyendo a la naturaleza (ciencias) o sometiéndonos a algo con tal de “pertenecer”. He aquí el drama del hombre.
    • Me refiero a los conceptos de Erich Fromm, que me parecen muy acertados.
  • La doble naturaleza humana (animal y ser pensante) determinan múltiples contradicciones.
    • A veces prima la naturaleza primitiva, a veces sus construcciones racionales y emocionales (los mitos que nos inventamos). Pero cuando el calzado aprieta, tendemos a lo más primitivo, tanto más cuanto menos cultivado el espíritu y cuanto menos tenemos afirmados nuestros principios éticos.
  • Para peor (o mejor), el hombre busca vivir en sociedad, es conveniente. Para poder hacerlo, debe establecer reglas. Para que no nos matemos, es mejor la más simple: “considera a tu prójimo como a ti mismo”; “el hombre vale por el sólo hecho de serlo, sin importar su condición, credo o raza”; etc. (Aunque muchos gobiernos dicen que si matás, te mato, lindo ejemplo).
    • Ésta es la base de la cultura judeo-cristiana, entiendo, llamada hoy “cultura occidental”.
  • En definitiva, vivir en sociedad, con instintos animales y encima con una historia, porque también tenemos memoria, no es fácil. Aquí entra otro aspecto de nuestra personalidad, lo que nos impone la sociedad y la historia.
    • Me refiero al superego (o superyo). Es decir, además del ello y el yo, encima el superello.
  • Eso sí, ante ciertas situaciones, practicamos lo que nos indican nuestros instintos: si tengo hambre, no tengo ningún problema en matar una vaca y comérmela. Está socialmente considerado como normal. Ah, pero gatos y perros no, esos tienen otro estatus porque nos suelen acompañar, son cariñosos (parecen serlo, porque les conviene, los pobres). También están los que matan sin necesidad, sólo para divertirse (¿?).
    • Nuestra cultura está llena de mitos y fantasías. Simbolizamos el amor, así en abstracto, con un corazoncito cuando el pobre corazón sólo late como consecuencia de nuestras emociones, las que nos hace sentir ese complicadísimo órgano llamado cerebro.
  • Los instintos primitivos tienden a darnos seguridad y a defender la especie.
    • Nuestro objetivo primordial es la supervivencia, de otra forma ya hubiéramos desaparecido como especie; y sigue siendo, aunque no lo creamos.
  • ¿Y la bondad? ¿O todo es maldad? Son inventos de un tal Platón, el hombre no es bueno ni malo, sólo es hombre. Si las circunstancias son determinadas, entonces puede (no necesariamente) hacer disparates impensados en otra época y lugar. ¡Qué difícil es sacarse de encima a Platón!
    • No, no son las ideas puras las que se apoderan del hombre, es así, es asá, son las circunstancias las que preparan el camino de los posibles. No es determinismo, está la voluntad propia, pero en ciertas circunstancias las actitudes más probables son otras. Un ejemplo en miles: durante el nazismo, en Alemania, no era fácil no ser nazi (salvo para las minorías culturales y raciales), estaba la influencia de los movimientos de masa, la ideología única, las ansias de ser una superpotencia y salir de la crisis económica, del desempleo, etc. Termina la guerra, prácticamente todos están con los vencedores. ¿Dónde están ahora los nazis? ¿Se esfumaron? No, los hombres son los mismos, el escenario es el que ha cambiado.
  • Y ahora se descubre que ¡algunos animales tienen también conciencia de sí mismos! ¿Qué haremos? Les daremos estatus de seres superiores como a nosotros mismos, ¿diremos que matar a un elefante es un crimen de lesa elefantidad? ¿O seguiremos matándolos para divertirnos?
    • Lo que pretendí mostrar aquí es la relatividad de las consideraciones. Si surgiera otra especie en la que se empieza a desarrollar nuevas capacidades mentales (superior o inferior a la de nosotros), dejaríamos de ser el centro único de lo expectable.
    • Y aún si no fuera así, ¿no deberíamos condenar el matar porque sí a otros “compañeros” animales sin motivo seriamente fundamentado?
  • Hablando de los instintos primitivos, esos que afloran con más fuerza cuando pasamos por situaciones riesgosas para nuestra integridad, ¿qué piensan que opinará un ecologista norteamericano, por ejemplo, cuando a Norteamérica le falte el agua y descubran que en el acuífero guaraní sobra? Creen que morirá de sed siguiendo sus convicciones o se adherirá a algún ideólogo o fundamentalista norteamericano que le prometa conseguirla? Las fundamentaciones vendrán después, pero siempre serán altruistas. Aunque la razón fundamental serán las armas, en definitiva.
    • Aquí se repite lo de siempre, cuando pasamos por necesidades básicas, si nos encontramos en el límite, sale el hombre primitivo; pero como todavía tenemos conciencia y razón (y vergüenza), trataremos de justificar pragmáticamente nuestros actos, eso ya es sabido.
  • El hombre no es bueno ni malo, sólo hombre, con todas sus pasiones, con sus instintos, con su razón, con su memoria, con su…(¿Dionisio, Niestche?)
  • ¿No deberemos mejor cuidar el medio que circunda al hombre para que las circunstancias sean más propicias para su desarrollo armónico con los otros hombres (los elefantes también, tal vez…) y la naturaleza?
    • Para dejar de ser ingenuos y buscarnos un futuro mejor como humanidad, deberíamos considerar nuestro entorno, el entorno en el que nos desenvolvemos para hacerlo más propicio, para hacer posible y menos utópico un mundo mejor.
    • Desgraciadamente, nuestro entorno está determinado principalmente por el sistema económico. Éste se basa en la avidez de poseer, se basa en un sentimiento primitivo. Por eso es tan poderoso que ningún sistema económico conocido lo puede enfrentar.
    • Los que pensamos críticamente andamos como contra la corriente, no es fácil.
    • La desigualdad extrema entre las condiciones socio económicas de los hombres atenta contra una sociedad armónica. Nuestro sistema económico tiende a exagerar esa desigualdad.
    • En estas condiciones, el futuro que se avizora es sólo de más guerras y conflictos de todo tipo.
    • Encima de esto, estamos destruyendo nuestro ambiente.
    • ¿Cuáles son las perspectivas que tiene la humanidad para salir de este caos? No lo se, ¿ustedes si?. Pero reconozcamos que por lo menos el saberlo ya es algo. Tal vez (Dios o dios lo quieran) si aumentamos los que tengamos conciencia de esto, resulte alguna perspectiva de cambio cualitativo en el futuro.
    • Pero así como estamos, sigue triunfando el ello.

19 de septiembre de 2006

¿La filosofía es totalizadora?


(Repuesta a una intervención en un foro de filosofía).

Filosofía totalizadora.
Según entiendo, desde sus inicios la filosofía trató de ser lo más totalizadora posible, en el sentido de buscar respuestas lo más abarcadoras posibles. Se buscan principalmente las verdades más generales, los principios. Tampoco hay límites al campo de la filosofía. Las ciencias estuvieron también en un principio dentro de su terreno, hasta que adquirieron su mayoría de edad. Son hijas de la filosofía en este sentido y en ellas también se buscan las fórmulas más generales, las que en forma más sencilla expliquen el comportamiento natural.

La filosofía, más que pensamiento individual, es pensamiento de un individuo en una época, lugar y con una cierta historia. Nace en el individuo, pero se nutre de las circunstancias del entorno y gran parte de ese entorno es histórico. No se puede evitar. Filosofar es una tarea individual y también social, querrámoslo o no.



Todo pensamiento valedero entiendo que viene de nuestra praxis, se elabora en nuestra mente y vuelve a la realidad, si se es coherente. Si no se tiene en cuenta la realidad como juez verificador, se puede decir cualquier disparate.

Como gran ejemplo, citemos la ética, que nace de los juicios de valor que vamos elaborando de nuestra interacción con la sociedad, desde niños. Y esa sociedad tiene cierta historia y los conceptos éticos estarán acordes con la época. Es que la ética no es sino una herramienta para vivir mejor en sociedad, en la sociedad en la que estamos en cierto momento.

Claro que también la ética puede nacer de una imposición, o mejor dicho porque nos dejamos imponer una moral ajena, sin preguntar, sin cuestionar, y sin convencimiento real, lo que llevará a que dejemos de lado a esa moral cuando no nos convenga, nos haremos los olvidadizos o miraremos para otro lado, como ocurre frecuentemente en nuestro país.


Creo que Lucas confunde el concepto de totalizador con el de totalitario, pero de eso nadie que yo sepa habló en el reportaje a Feinmamm.

Convicciones

En cuanto a las convicciones, creo que es algo indispensable, saludable, para todo ser humano, es una de las cosas que buscamos y es lo que sostendremos hasta que encontremos algo mejor, pero es indispensable que las tengamos porque forma parte de la guía individual de nuestro actuar. No podemos vivir saludablemente en la incertidumbre permanente. Ver Creencias, selecciones y decisiones.

Colaborar en la búsqueda de cierta felicidad terrenal


O sea, colaborar a crear mejores condiciones de vida que permitan que el hombre aproveche mejor su existencia en el corto período desde que nace hasta que muere, que pueda aprovechar mejor lo que tiene, una vida efímera. Me parece muy loable, digno de todo ciudadano sensible socialmente.


Para esto es esencial conocer el mundo en el que vivimos y comprometernos con él. Es mediante el conocimiento que nos haremos más libres. Y para conocer no hay nada mejor que aplicar un método de conocimiento que haya sido exitoso, como el método hipotético deductivo, que basa el conocimiento en la actividad humana y en la razón (ver método científico). Para mí es esencial para esto entender que todo es natural. Hasta los fenómenos más extraños. No hay nada sobrenatural. Esto no es un dogma sino una conclusión de nuestra experiencia.

Felicidad


Alguien la definió sintéticamente como “amar y trabajar” (SF). Según otro (EF), logramos la felicidad cuando logramos reintegrarnos a la naturaleza, mediante la acción modificadora (dominio) o la sumisión. Explica que nuestro drama nace desde que tenemos uso de razón, memoria, conciencia. Considera luego que algunas formas son socialmente deseables y otras no. Dentro de las deseables está el amor, no sólo de pareja. Y la acción transformadora, creadora.


Claro que si hablamos de quien no tiene las necesidades básicas, comida, techo, abrigo, agua, etc, todo lo que se dice en el párrafo anterior parecen pavadas, las necesidades básicas nos transforman en sólo animales más, satisfacerlas es el fin principal.

Éstas son mis convicciones sobre esos puntos, escuetamente desarrollados, a pesar de haber leído solo un poco de Niestzche, algo de Sastre y nada de Heideger. 

Saludos, Tuco Navarro.

15 de abril de 2006

SOBRE SÓCRATES


Antes de Sócrates, los filósofos en Grecia tenían como tema principal el estudio de la naturaleza.

Atenas fue derrotada varias veces. El poder pasó a los 30 tiranos (año -404). Sócrates había recibido una modesta herencia de su padre, lo que le permitía dejar los trabajos de albañilería que realizó cuando regresó de la guerra y dedicarse por entero a la práctica del diálogo filosófico. Atenas trataba de regresar a la democracia de sus tiempos de esplendor (año -403).

Sócrates, luego de incursionar en las enseñanzas de otros filósofos sobre la naturaleza y la astronomía, se dedicó a pensar sobre las conductas humanas. Encontró contradicciones entre la razón y las creencias populares sobre el hombre.

Si él hubiera salido a contarlas por la ciudad, en las calles, en las plazas, probablemente se hubieran reído de él y hubiera sido preso mucho antes, porque contradecían lo que la gente sabía sin ninguna discusión. El camino que eligió, en cambio, fue mucho más fructífero, el de dialogar con los engreídos jóvenes aristocráticos, que estudiaban con los sofistas, lograr que tengan que reconocer su ignorancia primero y que ellos mismos saquen las conclusiones que él ya había sacado. Todo esto por nada, se oponía a recibir dinero, lo que hacía que sus enseñanzas fueran más creíbles.

Lo problemático era que esas conclusiones no eran en realidad verdades mismas sino la revelación de un mundo desconocido de dudas, sobre el que había que seguir pensando sin prejuicios. La verdad en la que él ponía el énfasis era el método racional que permitía echar por tierra con las creencias de la tradición, con lo establecido entonces como la verdad y ejercer el pensamiento crítico. El que podía seguir pensando de esta manera por sus propios medios, decía que había conquistado la areté, el poder de poder hacerlo, la virtud de saber hacerlo.

Sostenía a ultranza que uno debía hacer de acuerdo a su pensamiento, aún en los casos de tener una oposición total de los otros ciudadanos y se debía tratar de persuadirlos.

Respecto de las actitudes humanas, Sócrates sostenía que conocimiento y virtud estaban muy relacionados y que ninguna persona hacía las cosas mal por maldad, que todos hacemos lo que creemos mejor y que si alguien tiene malas actitudes era solo por ignorancia.

Otro valor de los diálogos era que todos los temas elegidos giraban en torno al hombre, a las actitudes humanas. Abrió así las puertas del conocimiento a temas aún no abordados racionalmente hasta entonces. Sentó desde entonces las bases para la filosofía occidental posterior.

Adjetivos para definir a Sócratres:

 Testarudo, principista, racional, sentido ciudadano, gran sentido de pertenencia a la ciudad, generoso, desprendido, curioso, metódico.

SÓCRATES EN EL SIGLO XXI

La pregunta de Silvia: “¿Qué hubiera pasado si Sócrates viviera ahora?” me dejó pensando en esa ficción.
Pensé que no hubiera sido sentenciado a muerte, ni siquiera hubiera ido preso. Ni siquiera tendría discípulos, sólo lo tildarían de loco, sería un personaje pintoresco, los chicos le harían burla. Así como Jardín Florido era el loco de los piropos, él sería el loco filósofo y pasaría a la historia local junto con la Pelada de la Cañada, etc.

Si en vista de la indeferencia de la gente en las calles fuera a la Ciudad Universitaria, nadie lo atendería porque todos están apurados con sus trajines domésticos, ir a clase a estudiar a los griegos, posiblemente a Sócrates, para poder aprobar en los exámenes y obtener al fin su título y no atender a un gordito bajito y molesto que solo hace preguntas. Más si lo que plantea es el problema de la verdad en un mundo dedicado a ser eficientes y prácticos.

Supongamos que se acerca entonces a un partido político. Comienza hablando de los deberes de todo ciudadano. Pero los que concurren a un comité no conocen el significado de esa palabra, el significado real, aunque la escuchan asiduamente. Es que se ha sacado de la escuela la materia Educación Cívica por inservible. Ellos solo saben que si le va bien al partido al que se acercan, por ahí solucionan algunos problemas económicos. Además, en los hechos la palabra ciudadano carece de mucho sentido, porque todo viene ya hecho desde el  gobierno, éste es el que se dedica cuando puede sacar algún provecho electoral. Los “ciudadanos” deben esperar y aprovechar, no dar.

Sí habría una coincidencia con Sócrates: la palabra democracia, pero solo la palabra, porque el sentido para Sócrates y para el hombre de la calle actual son muy pero muy diferentes. Ahora se trata solamente de ir a votar.

¿Y las leyes, el acatamiento de las leyes?  Si viera que al hombre o mujer común lo único que le interesa es ver cuándo y cómo puede transgredir alguna, se lamentaría de haber aceptado tan sumisamente morir por ellas o por el sistema que las instituye.

Llegado a este punto, no tuvo más remedio que reconsiderar su teoría de que las conductas erradas del hombre se deben a su desconocimiento, consideró que hay también otros factores que gobiernan su conducta. Y se volvió a repetir: “sólo se que no se nada” y agregó: “…pero nada!“ y dijo: “éste es el pueblo más complicado que he conocido”.

En fin, pavada de depresión que se agarraría el pobre, tendría el complejo de estar loco, Iría a Oliva para ver si lo aceptan en el internado y le dan comida y alojamiento con personas más normales y se dedicaría a leer a los filósofos griegos antiguos.

Carlos.

21 de noviembre de 2005

Toma de posiciones 05


El hombre. Ser y existencia

  • El hombre existe y adquiere esencia. No se puede casi separar esencia de existencia, porque se es porque se existe y el ser mejora la existencia. La relación subjetividad y lo otro es permanente. El hombre es acción. La acción le da satisfacción. La subjetividad surge de la conciencia de lo otro y lleva a la acción, que intenta ser integradora. ¿Discutir si primero está la existencia o la esencia no es como preguntar si primero es el huevo o la gallina?
  • Lo externo existe porque lo percibe el hombre. Si se repite y desde distintas perspectivas, existe mejor para el hombre, es más probable. A fines prácticos, decimos simplemente “el mundo existe”. Esto responde a la clásica pregunta: "es real la realidad?" . Lo es sólo como una aceptación práctica, que sirve, no interesa una respuesta que esté más allá de la experiencia; en este caso la experiencia somos solo nosotros, sí, para nosotros sí existe.
Lo trascendente
  • Las preguntas que nos hacemos frecuentemente sobre existencias absolutas no tienen sentido porque no pueden ser respondidas por el hombre. Por ahora es mejor no perder el tiempo en esto, ya hemos pasado milenios tratando de descifrar este enigma insoluble, que siempre se ha respondido usando ilusiones, deseos, iluminaciones, imaginación. Vivimos ya y los filósofos deberían dedicarse a otras urgencias.
  • Es tan legítimo sostener la existencia de un Dios como negarla. No se puede demostrar ni una cosa ni la otra. Tampoco puedo demostrar que existe en el planeta Urano un animal trípedo ovíparo y mamífero. Tampoco se puede responder sobre la vida antes nacer ni lo que pasará después de la muerte.
Desarrollo del hombre

  • El hombre se desarrolla en un continuo proceso de relación con lo otro, en el que él influye en lo otro y es afectado a su vez por lo otro. Un eterno diálogo y una eterna influencia recíproca. Es como en un matrimonio: los dos se necesitan y viven en una realidad creada por ambos. Se separan y se unen. Pero hay que tener en cuenta que cuando hablamos de lo otro, también se incluye la misma cultura que el hombre creó y la historia transcurrida.
  • La naturaleza humana creo que existe, hablamos del hombre y no de elefantes, aunque Sastre lo niegue. No se si habla de lo mismo. Esa naturaleza es infinitamente flexible porque depende de las circunstancias, dentro de las que está la historia y dentro de ésta la cultura. Pero hay algo básico, para comenzar a entenderlo deberemos considerar que el hombre es un animal, un animal muy especial pero sólo un animal. Si no entendemos esto no podremos entender su ética. Hay necesidades básicas que ya están programadas en él, las primeras: subsistir y procrear. Cuando éstas se aseguran, surgen otras necesidades más humanas y menos animales. Cuanta más escasez, más animal y cuanto más satisfacción, más humano.
Sociedad

  • Para subsistir y procrear es práctico agregarse, vivir en sociedad bajo objetivos comunes. Y surge un fenómeno que es atípico en los animales: la cultura y la historia. Los hombres las creamos y nos envuelven, es una relación recíproca. La necesidad práctica de agregación se transforma en necesidad afectiva.
  • El hombre para poder vivir en sociedad se organiza. Pero no puede haber una asamblea permanente, no sería práctico, no se tomarían medidas a tiempo. Se elige algún método para designar al o los que reglarán la sociedad. O se impone por la fuerza. Puede ser el hijo del que mandó antes o el más poderoso económicamente o militarmente. A los griegos antiguos se les ocurrió otro sistema que llamaron democracia, en el que las decisiones no inmediatas la tomaban todos los guerreros en asamblea y que tenía la ventaja de hacer partícipes y responsables a todos los hombres libres los que a su vez se autocontrolaban entre si. Ser ciudadanos era un orgullo. Se podía hacer esto porque para los trabajos duros estaban los esclavos legítimamente ganados en la guerra. Pero estos esclavos, con su trabajo, permitieron también el desarrollo del pensamiento griego, porque permitieron que algunos no trabajen y en lugar de esto piensen y estudien.
Sistema económico

  • La organización también requiere establecer un sistema económico para la producción y el intercambio de bienes y servicios. Algo que influirá lógicamente en toda nuestra vida. El sistema capitalista, por ejemplo, con su criterio base en la avidez humana, tuvo un desarrollo expansivo e imparable. Se coloca al mercado como un valor supra humano. Con el neoliberalismo, se transforma en un sistema autodinámico muy poderoso que está por encima de los hombres, es una creación humana que se vuelve en contra del hombre, produciendo riqueza material, si, pero una inequidad tremenda y explosiva. Es un sistema que produce despojos y esos despojos son arrojados fuera del sistema.
  • El sistema económico influye en toda la cultura, en los últimos siglos pasó de ser una cultura del trabajo a una cultura del éxito y la avidez material. En el sistema actual, el objetivo y el motor es la ganancia personal y se descuida (o no interesa) el ecosistema, nuestra casa natural. El teólogo brasileño Leonardo Boff dice que no hay opción entre capitalismo y socialismo, que adoptar un socialismo es una cuestión de supervivencia humana, para preservar el ecosistema y evitar la inequidad indigna y explosiva.
Moral, ética

  • La convivencia en sociedad exige normas de comportamiento y valores sobre el comportamiento humano. Dependen de la sociedad y de la época, por ejemplo para los griegos antiguos algunos de los valores más importantes eran el coraje (en la guerra). Siempre el poder dominante impuso una moral a ser cumplida por los gobernados. Depende de la época, es funcional al poder. Esta moral se hace más fuerte cuando se unen el poder militar y el religioso. Los hombres con poder crítico han desarrollado sus valores y construido una ética por sí mismos, la que asumen plenamente y con convencimiento. No es una moral impuesta.
  • Niestche dice que no hay hombres buenos o malos, que son sólo hombres. Son las circunstancias las que posibilitan (pero no determinan) que obre de un modo o de otro.
  • Los animales matan a otros animales para alimentarse. El hombre también. Come especialmente a los que son de mayor provecho por su tamaño y calidad. A otros los domestica como “adornos vivos” o mascotas y hasta llegan a quererlos como seres vivos y se enternecen con ellos. Pueden hacerlo porque se sienten bien y hay para comer. Otros hombres matan por deporte y aman sus trofeos. Pero los enredos culturales, políticos, económicos y religiosos suelen llevar a que el hombre mate al hombre. Desgraciadamente es muy frecuente.
  • El sistema capitalista ha transformado los valores humanos, por ejemplo el “tener” ha sustituido al “ser”.
  • Cuando falta la satisfacción de las necesidades básicas se puede esperar actitudes de supervivencia, como en los animales. También ocurre cuando ya no podemos lograr lo que estábamos acostumbrados a tener. Ejemplo: cuando el pueblo norteamericano ya no pueda bañarse todos los días por la falta de agua, votarán a alguien para que vaya a conseguirla donde haya, por la fuerza; las justificaciones siempre se pueden encontrar fácilmente.
  • No se debe permitir que el hombre soporte situaciones límites o que criterios absolutos lo obnubilen porque favorecen actitudes que van en contra de la sociedad, como las aberraciones del nazismo, el racismo, etc. Es decir, debemos considerar las situaciones objetivas que el hombre debe soportar, no solo apelar a principios morales y frases altruistas.
Locura

  • Una sociedad determina lo que es “normal” en el comportamiento humano. Sería algo así como “un promedio” de las actitudes de los hombres de esa sociedad. Cuanto más se aleje uno de esos promedios más se acerca a la locura. Pero resulta que los hombres que se han destacado por sus pensamientos o acciones son casualmente gente que se ha alejado del promedio, veamos si no a Edison, Einstein, Niestche, Teresa de Calcuta, Ghandi, etc. ¿Son los que se han acercado al superhombre de Niestche? ¿Concluiremos que hace falta algo de locura? Como dice la canción: “perdurar y transcurrir no es honrar a la vida”.
Seguridad

  • El hombre necesita primordialmente seguridad y ésta se la da el poder. Poder en todos los sentidos, poder en su entorno por ejemplo, se lo pretende constantemente, inconcientemente la mayor parte de las veces, aunque se diga lo contrario (M. Foucault).
El conocimiento. Razón, lógica, matemáticas. Modelos científicos y fenómenos.

  • En nuestra incesante actividad de relación con lo otro se desarrollan la memoria y la razón. La razón se logra probando, errando y luego recordando y empezando de nuevo por otro camino. Se desarrolla la razón, se aprende a los tropezones la forma como ésta arroja resultados valederos. Es algo parecido a lo que hizo la naturaleza con las especies. Hacemos nuestra la lógica, creemos que la inventamos, en realidad nos la sopló la naturaleza. Los números, por ejemplo y la matemática, vienen de la naturaleza, jugamos con la lógica que también la naturaleza nos enseñó y los números y construimos la matemática. A su vez la matemática nos ayuda a comprender mejor el comportamiento natural.
  • En su ansia de conocer para tener más dominio sobre la naturaleza, de la que se ha divorciado desde que tiene uso de la razón, porque desde entonces ya no es más una cosa, descubre métodos científicos. En la actualidad, da explicaciones para entender el universo físico, pero sin pretender que esas explicaciones sean “la verdad”. Las utiliza solo como herramientas valederas mientras no aparezca otra mejor. Lo verdadero no es la explicación sino los fenómenos mismos que explica. Si cambia la explicación, los fenómenos minuciosamente descriptos son los que permanecen. Así, las explicaciones serán cada vez más abarcativas, más completas.
  • ¿Pero entonces la naturaleza “existe”? No interesa, la naturaleza existe para el hombre y basta. Y existe la subjetividad… es sólo un hecho y lo sentimos así.
El hombre es tal vez el objeto de conocimiento más difícil. Erich Fromm propugnaba que se lo estudie más en profundidad desde todos los aspectos, pero que era fundamental y estaba faltando una síntesis e incluso abordar mejor los aspectos que están en las fronteras entre las distintas disciplinas sobre el hombre. En la síntesis deberían unirse la psicología, la filosofía, la antropología, la medicina, la sociología, la historia, etc, en una gran “Ciencia del Hombre”. Aclaraba que en realidad no sería una ciencia, pero no se le ocurría cómo más llamarla. ¿Será una utopía?

22 de octubre de 2005

Reflexiones sobre ética solidaria


Estos comentarios no pretenden ser agradables sino realistas; se basan en nuestra realidad social, política y económica actual y abarcan temas aparentemente disímiles pero que se hilvanan para comprender mejor la ética humana o de la que es capaz el hombre y cómo el hombre es influido por el medio y que solo se pueden evitar desvaríos evitando ciertas situaciones condicionantes. Están con el formato de un relato, y les aseguro que es casi verídico, creanme.
A – La ética solidaria está reñida con la matemática.

¿Cuánto debe ser nuestra contribución personal para los excluidos del sistema económico y social, para “los perdedores” del sistema económico? Todo depende de cuánto podemos dar, por cierto, pero... cuánto podemos? Y siempre habrá alguno de estos perdedores que dirá: “qué miserable”; y lo peor del caso es que tendrá razón. Y nuestra conciencia estará también diciendo lo mismo.
Cuánto, podrá ser dinero, podrá ser tiempo, dedicación, pero siempre será insuficiente.
En ese momento paramos y razonamos un poco. “Aquí estoy yo como un estúpido contribuyendo para... qué?
Para que se mamen, para crear la conciencia de que “los que tienen deben ayudarme”, para “para qué trabajar y mucho menos estudiar si otros me darán por lástima, sea un tipo o el gobierno?”.
Si a un limpiavidrios debo darle 20, 25 o 50 ctvos, ¡en realidad estoy dándole a mi conciencia para que se calle la maldita, para que no me mortifique tanto!
Que la culpa la tiene el sistema económico y social, que la culpa la tiene quién sea, pero... mientras tanto estoy paliando una situación, estoy solidarizándome con el perdedor del sistema; o estoy prolongando, tapando, siendo cómplice con una situación social?
Y para ser solidario, cuánto debo dar de mi dinero, de mi tiempo, de mi dedicación, de mí mismo?
No, las matemáticas no ayudan. Una actitud que está bién para mis amistades, es una vergüenza para quien sufre la exclusión del sistema. No hay medida adecuada posible. Sólo sirve para engañar a la maldita conciencia.
 B – África, un continente al acecho

En estas cavilaciones sin respuesta estaba yo, cuando mi amigo Pablo Sigismondi regresó de un largo viaje por el África. ¡Para qué! Nos mostró las miserias alrededor de los Tutsis y Hutus, por ejemplo, cómo los matan y se matan entre sí, mientras las potencias colonialistas culpables de ese desastre por haber fijado los límites coloniales caprichosamente sin tener en cuenta etnias ni culturas se lavan las manos, se hacen los desentendidos de la situación, pretendiendo afligirse y ayudar con un cuentagotas.
 Pablo nos habló también de los enclaves coloniales actuales, entre ellos Ceuta y Melilla, donde se agolpan los habitantes del continente que expoliaron y en el que crearon naciones artificialmente y luego dejaron a su confuso y triste destino. Se agolpan para golpear las puertas de la Unión Europea, pidiendo algo de esperanza para el futuro.
Pero veamos ahora qué pasa cuando el necesitado es una potencia, por ejemplo cuando necesita petróleo para poder seguir derrochando como está acostumbrado. Tiene que conseguirlo cueste lo que cueste. Primero elige un héroe para que cumpla la hazaña, por ejemplo un republicano convencido de pertenecer al pueblo de Dios. Gana y vuelve a ganar porque el pueblo norteamericano está convencido de que cuando el zapato aprieta tiene que salir a buscar el petróleo, por supuesto esgrimiendo múltiples excusas, todas de alto valor moral. Las Naciones Unidas no sirven, no saben, es así como se hacen las cosas. A lo cowboy.
 Es un mundo muy desparejo. Y cuando las diferencias son abismales no valen las razones. Y por supuesto, gana el que tiene más fuerza.
Llego a casa, me pongo a leer el diario, todo bien, aumentó el producto bruto, los candidatos a legislador dicen las maravillas que van a proponer en el Parlamento, hasta que me encuentro con un artículo de Salvador Treber sobre Ceuta y Melilla:
 …Por otra parte, la terrible serie de episodios, con sus repudiables ribetes de inhumana represión, que tiene como escenario a Ceuta y Melilla; constituye el espejo de lo que, de no modificarse las condiciones, sucederá en forma creciente en el mundo. La población ecuménica actual orilla los 6.500 millones de habitantes y, en el término de 25 años, llegará –como mínimo– a nueve millones. De ese incremento de 2.500 millones, sólo el cinco por ciento –o sea, 125 millones– corresponden a los países ricos; mientras que 2.375 millones acrecerán las franjas pobres que son inmensa mayoría en todo el resto de la Tierra. En este momento, 180 millones residen en el extranjero en alta proporción –como los argelinos o marroquíes en España y los turcos en Alemania– realizando trabajos que los naturales de dichos países desprecian y no quieren hacer. Europa, con una tendencia secular a disminuir su población, los necesita. Aún así, aspira a seleccionarlos rigurosamente según su conveniencia.
Si actualmente 2.850 millones de seres viven debajo de la línea de indigencia, ¿cómo se hará cuando se duplique ese número? Hace casi una década, nada menos que Henry Kissinger advirtió que las migraciones serían en el futuro cada vez más multitudinarias, imparables y generarían un estado de conflicto permanente e insostenible. Instó a contemplar el problema como un virtual y creciente “caldo de cultivo” para engendrar temibles legiones de terroristas desesperados y, por tanto, suicidas…
C – ¿Demonios o sólo hombres?

Para distraerme un poco después de todo esto, al día siguiente fui a ver “La Caída”, de mal en peor. Se relatan los últimos momentos de la vida de Adolf Hitler, realizada con espíritu europeo, más realista que el norteamericano a que estamos habituados.
En la película, Hitler se muestra como una persona sensible y con grandes convicciones morales, convencido que con su causa hacía un bien a la humanidad en pos de un futuro de gloria. Se sentía una persona buena y sacrificada, tan sacrificada que tenía que matar a millones de judíos y gitanos por el bien universal. Amaba a los chicos y a los perros.
Esto me hizo recordar a los jerarcas nazis que se refugiaron en Argentina, como Eichmann, que eran aquí excelentes y cultos vecinos dondequiera que se hubieran instalado. Y también que millones de alemanes comunes eran los villanos durante la guerra y luego personas “normales”. ¿Qué había pasado? ¿Un hada mágica los había tocado?
Fui al día siguiente a la clase de filosofía y le comenté todo esto al profesor Fulvio y ante mi sorpresa dijo: “el hombre, en ciertas circunstancias, es capaz de cualquier cosa; no hay razones para pensar que los nazis fueran muy diferentes de cualquiera de nosotros”. De cama.
Pero ni eso, cambié la etiqueta “nazi” por “un norteamericano que vive en la vorágine competitiva, con un alto poder adquisitivo”, y me ví votando a Bush. No pude dormir.
 D - ¿Sólo animales?

Recordé entonces a Niestche: “no hay bondad ni maldad, no hay hombres buenos ni malos, sólo hombres”. Y luego a Michael Foucault: “a los hombres los mueve el deseo de poder, es innato; poder hasta en las cosas mínimas, capacidad de control”. (Las citas no son textuales).
Y pensé: sí, somos sólo animales, eso sí, animales especiales, ¡pero sólo animales! A los perros, por ejemplo, ni se me pasa por la cabeza tocarles la comida cuando comen, por más “buenos” que sean. Así de simple. Di un ladrido y me puse a dormir.
 Soñé… soñé que algunos perros se habían transformado en seres inteligentes, que habían declarado que todos los perros eran dignos, por lo que no se debían matar entre ellos, salvo cuando actuaban bajo emoción violenta porque le quitaban la comida…A los hombres ya pensarían cómo considerarlos. Desperté muy asustado.
 E – Conclusiones
Después de tantas coincidencias, no podía dejar de tratar de sacar algunas conclusiones.

1)      El hombre y el medio. El hombre es como es y no como lo han imaginado e idealizado frecuentemente. El hombre es responsable de sus actos pero en ciertas circunstancias históricas, sociales y culturales. El hombre se hace en su relación con el mundo natural y cultural. Es actor y espectador; actúa y sufre influjos. Hace sus elecciones, que son suyas, pero en un ambiente que le es dado.

Por ejemplo, siete años de pre-guerra y crisis capitalista llevaron a la mayoría de los alemanes a ser nazis, después de un sinnúmero de acontecimientos previos, movilizaciones de masas, huelgas, “el peligro comunista”. Ése fue el medio en esa época y lugar, que produjo el resultado, el nazismo.
 El hombre es hacedor pero en ciertas circunstancias. Lo que suceda, es el resultado de una interacción continua hombre-medio. Así, si encuentra el ambiente adecuado, la sociedad y su cultura florecen. Es lo que ocurrió entre los siglos XV y XVI en Europa y se llamó Renacimiento.

2)      Democracia. No puede haber democracia que funcione cuando en una sociedad hay muchas desigualdades económicas y culturales. La democracia es un mecanismo que funciona con iguales o casi iguales, como lo hacía en la antigua Grecia, participaban los hombres libres y no había grandes diferencias.

Por eso, por ejemplo, no funcionan las Naciones Unidas; EEUU o Inglaterra no pueden tolerar que su voto valga lo mismo que el voto de Haití o Etiopía, por ejemplo. Y se inventa lo del Consejo de Seguridad.

Además, hay mucha gente para la que la preocupación fundamental es que su familia pueda comer y cualquier gobierno estará bien si lo hace posible, sin considerar si es democrático o no.
El neoliberalismo ya está bastante experimentado y se ha visto que acrecienta las diferencias, la teoría del goteo no funcionó, así que por allí no está la solución para la democracia, eso es seguro. Y las masas carecientes están ya golpeando las puertas del primer mundo y cada vez será peor, porque tienen una tasa de natalidad mucho mayor.

3)      Ética de la miseria. Cuando hay hambre no hay seguridad ni moral. No hay regla que valga, lo primero es comer y vestirse. Ah, y tener un celular (efecto cultural).

4)      Sistema económico. Se trata de hallar un sistema económico (tal vez un equilibrio entre conceptos liberales y socialistas, porqué no) autodinámico que no permita las grandes desigualdades actuales y si permita el desarrollo humano. Un equilibrio parece algo difícil, pero de equilibrios está hecha la vida en realidad, las soluciones absolutas nunca han funcionado. Hay que buscar, hay que hacer utopía para visualizar el mundo que queremos y que sea más conveniente. Principalmente tenemos que saber qué hombre queremos.

Carlos Alberto Navarro, 23/10/05.


11 de octubre de 2005

DIOS



(Agrego a continuación lo que respondí  a un participante de un foro.)

Desde el principio discrepo con lo que dijo Descartes. No podemos basar un razonamiento en la existencia de lo mismo que queremos demostrar; no podemos basarnos tampoco en la existencia de lo primero que se nos ocurra, ya sea producto de una necesidad psicológica o de un sueño o de la imaginación.

Tampoco podemos basar un razonamiento en decir que el efecto es siempre menor que la causa, por ejemplo. El piloto que tiró la bomba en Nagasaki dijo “me ordenaron simplemente apretar este botón” y ya ves lo que pasó.

No, para filosofar debemos hacerlo con más seriedad. Ahora, si hubieras mandado esos “razonamientos” para estudiar la forma de hacerlo en la época, está bien, y tal vez sirva como un pretexto para hablar sobre la existencia de Dios. Es un buen ejemplo del pensamiento especulativo, que para mi no sirve de nada, ya quedó atrás.

Caramba, ahora debería yo fijar posición sobre el tema, en qué me metí...

No me agrada mucho, porque sé que a mucha gente interesante le va a desagradar, no tengo nada contra los que creen en la existencia de Dios, cada uno es dueño de creer en lo que quiera mientras eso no perjudique a los demás.


Pero hablar sobre la existencia o no de Dios me resulta igual que hablar de cualquier imaginación humana, por ejemplo de que existen jupiterianos que tienen tres cuernitos en la cabeza. ¿Quién me puede demostrar que no existen? ¡Que lo demuestren los que lo afirman, si pueden!


Eso en cuanto a hablar sólo de la existencia o no de Dios. Ahora si le agregamos todo el resto, las “verdades” teológicas, es más fácil porque están plagadas de contradicciones. Pero no tengo ganas de meterme en eso.

Sí me interesa en cambio las consecuencias sociales de las creencias religiosas y las causas o motivaciones de esas creencias y de las supersticiones , me interesa lo práctico.


Saludos a todos, crean o no en Dios. Tuco.

Hoy (10/09) recibí un envío que me gustó, aunque no sé de la veracidad del orígen de cada dicho, pero eso no importa tanto: 

- Fernando de Magallanes: La Iglesia dice que la Tierra es plana, pero yo sé que es redonda, porque vi su sombra en la Luna. Y tengo más fe en una sombra que en la Iglesia.

- Dan
Barker: La verdad no demanda creencias. Los científicos no unen sus manos cada domingo, cantando ‘¡Sí, la gravedad es real! ¡Tendré fe! ¡Seré fuerte! Creo en mi corazón que lo que sube tiene que bajar. ¡Amén!’. Si lo hicieran, pensaríamos que están bastante inseguros de ello.
- Epicuro de Samos: La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo.

- Judith Hayes: Si vamos a enseñar ‘la ciencia de la creación’ como una alternativa a la evolución entonces, también deberíamos enseñar la teoría de la cigüeña como una alternativa a la reproducción biológica.

- Tomás Jefferson: Un día vendrá en que el engendramiento de Jesús por el Espíritu Santo, en el vientre de una virgen, será clasificado junto a la fábula de la generación de Minerva en el cerebro de Júpiter.

- Robert M. Pirsig: Cuando una persona padece delirios se lo llama locura. Cuando muchas personas padecen un delirio, se lo llama religión.

- Gene Roddenberry: Debemos cuestionar la lógica del argumento de tener un dios omnisapiente y todopoderoso que crea humanos defectuosos y luego los culpa por sus propios errores.
.- Bertrand Russell: Si todo debe tener una causa, entonces Dios debe tener una causa. Si puede haber algo sin causa, tanto podría ser el mundo como Dios, así que ese argumento no tiene validez.

- Carl Sagan: No puedes convencer a un creyente de nada porque sus creencias no están basadas en evidencia, están basadas en una enraizada necesidad de creer. Ann Druyan, esposa de Carl Sagan: Carl nunca quiso creer. Él quería saber.

- José Saramago: No creo en Dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen los unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar.

- Richard Feynman: Dios fue inventado para explicar esas cosas que no entiendes. Pero, cuando finalmente descubres la manera en que trabaja algo, no lo necesitas más.

- Isaac Asimov: Soy ateo, y punto. Aunque me acerco al momento de la muerte, no me asusta morir; y por eso estoy agradecido al ateísmo.
- Blaise Pascal: Los seres humanos nunca hacen el mal de manera tan completa y feliz como cuando lo hacen por una convicción religiosa.

- Fernando Savater: No es que yo no crea en Dios, es que no sé qué es Dios, y el que cree tampoco lo sabe.

- Séneca: La religión es considerada por la gente común como verdadera, por los sabios como falsa, y por los gobernantes como útil.

- Voltaire: Sólo tenemos una pequeña luz para orientarnos, la razón. Viene el teólogo, dice que alumbra poco, y la apaga.

- Arthur Schopenhauer: Las religiones, como las luciérnagas, necesitan de oscuridad para brillar.
- Luis Buñuel: Soy ateo gracias a Dios.

- Alphonse de Lamartine: Dios no es más que una palabra para explicar el mundo.

- Friedrich Nietzsche: El hombre creó a Dios a su imagen y semejanza. Y la fe significa el deseo de no saber lo que es verdadero.
- Anatole France: El cristianismo ha hecho mucho por el amor convirtiéndolo en pecado.

- Robert A. Heinlein: La teología nunca ha sido de gran ayuda, es como buscar, a medianoche y en un sótano oscuro, a un gato negro que no está ahí.

- Enrique Jardiel Poncela: El fin de la religión, de la moral, de la política, no viene siendo desde hace cuarenta siglos más que ocultar la verdad.

- Julius Robert Oppenheimer: Un científico debe tomarse la libertad de plantear cualquier cuestión, de dudar de cualquier afirmación, de corregir errores.

- Daniel Pérez: La religión es un consuelo, consuela como las drogas, como el alcohol y como los analgésicos, y como todos estos consoladores impide pensar. Por eso la gente busca la religión.

-Charles Baudelaire: Dios es el único ser que para reinar no tuvo ni siquiera necesidad de existir.

-Ludwig Feuerbach: El hombre dice de Dios aquello que cree de sí mismo.
-André Maurois: Sólo hay una verdad absoluta: que la verdad es relativa.

-Karl Marx: La religión es el opio del pueblo.

-Donald Morgan: Una lectura y entendimiento completos de la Biblia son el camino más seguro al ateísmo.

-Jaume Perich: La religión sirve para ayudarnos y consolarnos ante unos problemas que no tendríamos si no existiese la religión.

-Stendhal: Las religiones son fundadas en el miedo de muchos y en la vivacidad de pocos.

-Thomas Paine: Todas las iglesias institucionales, sean judías, cristianas o turcas, me parece que no son otra cosa sino invenciones humanas, dispuestas para aterrorizar y esclavizar a la humanidad, y monopolizar el poder y el provecho.

-Jules Renard: Desconozco si Dios existe, pero sería mejor para su reputación que no existiera.

-Jean Anouilh: Lo terrible en cuanto a Dios, es que no se sabe nunca si es un truco del diablo.

-Refrán: A Dios rogando y con el mazo dando.

-Fernando Savater: Es mejor saber después de haber pensado y discutido que aceptar los saberes que nadie discute para no tener que pensar.




PREGUNTITAS SOBRE DIOS


- Canción, Letra y Música:  Atahualpa Yupanqui

Un día yo pregunté
-Padre, ¿qué sabe de Dios?
Mi padre me miro serio
y nada me respondió.

Mi padre murió en los campos
sin doctor ni protección
y lo enterraron los indios,
flauta de caña y tambor.

Otro día pregunté
-Abuelo, ¿dónde está Dios?
Mi abuelo se puso triste
y nada me respondió.

Mi abuelo murió en las minas
sin doctor ni confesión
¡color de sangre minera
tiene el oro del patrón!

Mi hermano vive en los montes
y no conoce una flor,
sudor, malaria y serpientes
la vida del leñador.

Y  que nadie le pregunte
si sabe dónde está Dios:
por su casa no ha pasado
tan distinguido señor...

Yo canto por los caminos
y cuando estoy en prisión
escucho la voz del pueblo
que canta mejor que yo.

Y hay una cosa en la vida
más importante que Dios:
que naide escupa sangre
pa que otro viva mejor...

Que Dios ayuda a los pobres
tal vez sí...y tal vez no...
¡pero seguro que almuerza
en la casa del patrón!

Por último, escribo lo que dijo mi amigo Horacio Games, no se si propio o plagiando a alguien:


-Horacio G.: Me aburren los ateos. Se la pasan todo el día hablando de dios.


23 de septiembre de 2005

Ética y aborto


  Dejando de lado toda moral religiosa, tenemos actualmente un principio básico muy aceptado y una gran incertidumbre:

A.       Debemos respetar la vida humana, o sea nuestra propia vida.
B.       ¿Desde qué tiempo después de la gestación debe considerarse que “hay vida humana”? (Éste es un punto crucial, sin resolverlo no se puede adoptar ninguna postura coherente; tendrá la respuesta que ser convencional?).
a.       ¿Y respecto de los otros animales? Tienen vida, sufren dolor y a veces los matamos innecesariamente. No tienen racionalidad ni conciencia (parece), como sabemos que no las tiene tampoco el feto.

Pero aún sin responder el punto B), creo que sí se podría adoptar posición sobre algunos interrogantes:

·          Cuando están en juego dos vidas humanas como madre e hijo, creo que la respuesta no tiene alternativa: la madre, porque además de existencia tiene indudablemente conciencia.
·          Otro caso es cuando de nuestra decisión depende el progreso de la medicina, que permitirá salvar muchas vidas, como el estudio de las aplicaciones del desarrollo de las células madres; en este caso opto por el progreso de la medicina.
·          En cambio creo que en ningún caso se debe aceptar el aborto cuando se tiene un hijo por “descuido”, porque existe la posibilidad de darlo en adopción y además porque no se puede premiar una actitud irresponsable con un acto tan dudoso.
·          En el caso de ser el hijo resultado de una violación, tengo mis dudas...
·          ¿Y cuando los médicos nos dicen que el futuro hijo saldrá deforme o con una deficiencia incurable? Esto ya es un caso muy difícil, no vaya a ser que en el futuro lleguemos a parar la gestación porque no nos guste la constitución genética del hijo!
·          Deben haber muchos casos más que ahora no se me ocurren.

Conclusión:
Aún sin responder al punto B), se puede adoptar algunas posiciones respecto del aborto.
Por otro lado, existe el peligro que se vislumbra en el penúltimo punto, respecto del control de los nacimientos de hijos deficientes, que puede conducir a que terminemos haciendo una selección monstruosa que ni el mismo Hitler se lo imaginó.

Perdonen el formato de esquema, pero es lo mejor para tratar de ubicarse en un tema tan espinoso.