QUÉ DIFÍCIL DEBE SER HACER DE DIOS!
Pensemos un poco. Nosotros, terrenales, debemos hacer muchas cosas. Después de tener comida, agua y dormir, viene el sexo. Ya tenemos todo eso; pero siempre surge algo nuevo que codiciar, alguna preocupación o curiosidad que satisfacer. La zanahoria, lo que nos mantiene vivo. ¡Hay tanto para conocer! ¡Hay tanto para hacer! Es que no sabemos ni hemos hecho todavía un montón de cosas! Nos estresamos, y a pesar de eso, lo disfrutamos, siempre que no exageremos, por supuesto.
Pensemos ahora en (la idea de) Dios. Ya todo lo sabe, ya todo lo tiene. En cuanto a hacer, no le cuesta nada, para eso es todopoderoso. ¿Qué objetivos puede tener el pobre? Salvo que el Diablo le dé problemas. ¿Cómo problemas? Si no le llega a los talones. Si es él el que manda! Y qué es el Diablo, es otro Dios? ¿No era que estamos hablando del Dios de las religiones monoteístas?
Y pensándolo bién, para qué nos largó a este mundo, para probar qué, si Él no tiene que probar nada porque ya todo lo sabe. Los que tenemos que experimentar somos nosotros, pobres ignorantes.
En definitiva llegué a la conclusión que Dios se aburre, y mucho. No tiene nada que aprender, ni nada que desear, porque con sólo pensarlo ya lo tiene. No conoce el gustito de la adrenalina, de los desafíos, de lograr un objetivo. Se aburre, no puede ser de otra manera. Y encima condenado a la vida eterna! Condenado por vaya a saber quién. No sigamos imaginando, porque no se adónde vamos a llegar.
¿Ya lo tengo! Ya se para qué nos creó! Así como nosotros a veces jugamos al solitario o al Sudoku, así Dios, jugando, creó al hombre. Es que se aburre tanto el pobre. Pero no es para probarnos, porque Él no necesita probar, ya se las conoce a todas.
Ahora se me ocurre pensar que a este escrito, revelaciones, diría yo, las puede leer un católico, un judío o un musulmán. A ellos les pido perdón.
Pero no, porqué perdón? No tengo yo que leerme metros de escritos que terminan con invocaciones a la fé, a Dios, al Hijo y encima al Espíritu Santo? ¿Porqué tengo que pedir perdón? ¡Mejor que conozcan ellos éstas mis revelaciones!
CAN
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