18 de octubre de 2010

Manipulación mediática


La manipulación

Veamos el significado de manipulación según la RAE:
manipular.
(Del lat. manipŭlus, manojo, unidad militar, y en b. lat. el ornamento sagrado).
1. tr. Operar con las manos o con cualquier instrumento.
2. tr. Trabajar demasiado algo, sobarlo, manosearlo.
3. tr. Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares.
4. tr. coloq. Manejar alguien los negocios a su modo, o mezclarse en los ajenos.
Y ahora veamos quiénes manipulan la información. Podría pensarse que es una actividad reservada a los grandes poderes mediáticos, pero no lo es, por lo menos los argentinos realizamos manipulación de la información en todo momento, en casi todas las actividades. No se si será posible evitarlo, si alguna sociedad puede estar libre de esta actitud.  Veamos algunos ejemplos, de miles que se pueden dar.

El maestro o el profesor, dan la información pertinente a sus alumnos en un cierto orden, para lograr el efecto (un proceso) deseado y asegurar una mejor comprensión; a mi amigo del primario no le digo que Carla me invitó a su fiesta, porque no se si a él lo invitó y no quiero que se disguste; a mi mamá no le informo de mi nueva novia, porque no quiero que se meta en nuestra relación; a mis compañeros de negocio no les informo de la feria que se hará en Pilar para que no tengan tiempo de ir y competir conmigo; a mi señora no le digo que tendré que trabajar el sábado, para que no se disguste, se lo diré el viernes a la noche; etc; etc; nos la pasamos callando información, o no destacando concientemente su importancia real; o mezclándola con otra para desviar la atención. En todos los casos, simulamos no hacerlo, simulamos ser transparentes e imparciales.

En todos esos casos estamos manipulando información con un objetivo personal, interesado, pero simulando no hacerlo.

Veamos algunas de las formas más comunes de manipulación de la información:

  • Callar una información o postergar el momento de dar a conocerla.
  • Jugar con los titulares, dando en pocas palabras una interpretación posible e interesada (la primera impresión es la que más impacta).
  • Plantear un tema de discusión y estudiar detenidamente los participantes a invitar, de forma que dando una impresión de imparcialidad y apertura, gane o convenza más la postura que convenga al medio.
  • Sugerir, al hacer preguntas, la respuesta; al interpelado se lo toma por sorpresa y antes de que piense, ya tiene la respuesta.
  •  Dar gran tamaño e importancia a la información que conviene a los intereses del medio; a la que nó, no dejar de ponerla, pero con menos relevancia.
  • Jugar con la ironía en los titulares, que es una forma muy corrosiva de desmerecer un hecho, que da salida a la indignación o a la hilaridad.
  • Dar información superficial o confusa, eso si con profusión de gráficos para aparentar seriedad y profundidad.
  • Utilizar el aspecto emocional del espectador mucho más que el racional.
  • No interesa difundir tanto la verdad, que a veces es complicada, sino lo que aparente ser la verdad y provoque en el espectador un sentimiento de adhesión y seguridad. Es decir, mostrar lo que en realidad quiere ver el espectador.
  • Ocultar estas reglas no escritas.
  • Y así podríamos seguir con esta lista con todas las formas imaginables de manipulación mediática.

La ética de la manipulación

Como vimos, la manipulación es demasiado frecuente en nuestra sociedad, es imposible evitarla. Pero hay grados; al profesor se lo entiende porque su fin es noble. Si no queremos amargar innecesariamente la jornada a una persona, podemos postergar una novedad desagradable; un hincha de fútbol callará los defectos de su equipo ante los hinchas de otro equipo; se entiende y no tiene importancia.

Pero en los políticos o en los medios de comunicación masiva la manipulación de la información toma otro cariz.

Cuando habla un político sabemos que está defendiendo a su partido, así que no podemos esperar mucho en cuanto a que sea fiel a la verdad. Defenderá sus intereses, en general.

Si un medio de información masiva expresa claramente cuáles son sus intereses, qué es lo que defiende, sabremos qué esperar de su información. Valoraremos cuando diga una verdad que no le convenga, etc.

Pero lo más nefasto es un medio que se diga “imparcial”, porque la imparcialidad no existe. Quiere decir que está ocultando sus intereses, aparentando “objetividad” mientras manipula la información. Es preferible un medio que diga francamente qué defiende a un medio que haga gala de “múltiple” pero que aplique las reglas de la manipulación, negándolo.

Es lo que ocurre con el multimedio Clarín en Argentina. Más información sobre el multimedio: http://es.wikipedia.org/wiki/Grupo_Clar%C3%ADn .

Y aparentemente es lo que sucede, en otro campo, con el INDEC, Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de Argentina, que debería ser un organismo estrictamente técnico. Pero desde la intervención del organismo se vino abajo su credibilidad, lo que fue a su vez muy bien aprovechado por la oposición, que no duerme y saca gran partido de ello.

Democracia e información

La democracia necesita de una buena información. No podemos sacar buenas conclusiones con información manipulada.

Por otro lado, la manipulación en la información y en los partidos políticos lleva a una disminución de la confianza y el optimismo social (“sociedad de cuarta…”, “que se vayan todos…”, etc.) y en definitiva disminuye el Capital Social tan importante para el desarrollo de un país.

Aparentemente la mejor forma de democratizar las comunicaciones es distribuyendo las vías de comunicación pública en distintos tipos de actores sociales. Que no tengan demasiada preponderancia o casi exclusividad los medios que dispongan de capital monetario sino que se tengan en cuenta también la diversidad de intereses y ópticas culturales o ideológicas.

Los sectores que se han opuesto a la Ley de Medios de Argentina no lo han hecho tratando de mejorarla sino de detenerla para que no se rompa el status quo actual de monopolios de medios.

Carlos A. Navarro
2010



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