21 de febrero de 2009

¿Qué es lo que queda para la filosofía?


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Primero veamos qué fue la filosofía y para ello preguntémonos qué hicieron los filósofos.
Los filósofos se dedicaron en primer lugar al conocimiento. La forma correcta de pensar en primer lugar, para obtener resultados valederos por ser comprobables. También estuvieron los que elucubraron con el pensamiento, sin preocuparse demasiado por una comprobación, haciendo grandes y sorprendentes e imaginativas construcciones. Otros se dedicaron a lucrar y confundir, es lo que pasó con los sofistas en general. Enmascararon el pensar correcto con el bien decir (retórica) para impresionar mejor y lograr sus objetivos; y como tenía que suceder, se mezclaron con los políticos para lograr sus fines. Se produjeron así grandes e impresionantes construcciones teóricas incomprobables como las de Platón. Hubo quien corrigió mucho este error, dando más importancia a la realidad como fuente de conocimiento (Aristóteles). Estudiaron la lógica, la ética y la justicia, la geometría y la matemática, el cuerpo humano, la astronomía, etc.

En otras palabras, se dedicaron a conocer y desarrollaron lo que después serían los comienzos de las ciencias.

Estas ciencias, cuando tuvieron resultados prácticos, emplearon un método de conocimiento que después se llamó Método Hipotético Deductivo, que consistió fundamentalmente en:

  1. Recopilación de experiencias de la realidad.
  2. Formulación de hipótesis para explicar los fenómenos.
  3. Deducción de consecuencias lógicas de esas hipótesis
  4. Comprobación de la validez de esas consecuencias en la realidad, mediante experimentación u observación.

Llegados aquí, caben varias aclaraciones sobre los términos empleados y los conceptos que encierran.

La realidad. Es lo que observamos, tocamos, experimentamos, lo externo a nosotros mismos.
Nuestras apreciaciones mas o menos concuerdan con la de los otros individuos (que a su vez son parte de esa “realidad” externa) y por eso hallamos práctico decir “hay una realidad externa”. Nada más que eso, es un concepto práctico solamente, no pretendamos darle ningún carácter absoluto porque eso es algo indemostrable, lejano a nuestra experiencia y porque no nos sirve para nada.
Veamos, nosotros somos parte de esa realidad también.
¿La realidad es lo material? Si, pero mucho más que eso, son también nuestros conceptos, , las emociones y todos los productos de nuestra mente.
Pasos 1 y 2 del método hipotético deductivo. No solo los hace el científico y algunos filósofos empeñados en el conocimiento de la realidad, lo hacemos todos, desde niños. El paso 2 no es lineal, es errático, tormentoso, indefinido. En este punto podemos pensar lo que se nos ocurra, o imaginarlo, es el de “la tormenta de ideas”, aquí podemos pensar cualquier cosa, desde lo más estúpido a lo más inteligente y elaborado.
Paso 3. Es más ordenado, porque es donde debemos aplicar los principios de la lógica. Aquí razonamos basándonos en la suposición de que una teoría explicativa que se nos ocurrió en el paso 2 fuera cierta, decimos que si esa teoría fuera cierta también tendría que ser cierto algún hecho derivado lógicamente de ella.
Paso 4. Se trata de la comprobación de la veracidad del hecho derivado de la teoría con la realidad. Si la teoría A es cierta, entonces necesariamente debe suceder el hecho B; si B no sucede, la teoría A es falsa. Aquí el científico planea una experiencia, la lleva a cabo, realiza mediciones y concluye si es como afirmaba la deducción hecha a partir de la teoría en prueba.
La comprobación de la veracidad de la teoría es más difícil en filosofía; hay dos vías posibles: a) vía directa por observación, como en las ciencias; b) vía indirecta por coherencia.
Puede ocurrir que una teoría permanezca en esta etapa un tiempo, esperando la verificación por cualquiera de las dos formas posibles. Una vez comprobada la exactitud de una proposición derivada de la teoría, se seguirá sacando otras conclusiones que a su turno serán sometidas a la experiencia, y asi…
Falsación. Para que una teoría pueda ser sometida al paso 4, debe ser falsable, es decir que debe existir alguna forma de comprobarla. De nada valen las afirmaciones que no son comprobables, dado que éstas son la mayoría y solo producirán más confusión, o sea oscurantismo.
¿Teorías o modelos? Las teorías verificadas pasan a ser parte de la “verdad”? No, porque si son falsables, puede ocurrir que algún experimento la invalide. En ese caso buscaremos otra teoría que explique lo que explicaba la anterior y también lo que hizo falsar la teoría anterior, una teoría que “explique” más que la anterior. Y asi…
Hay que tener cuidado con el lenguaje para que no conduzca a confusiones. Por eso los científicos prefieren hablar de “modelos” en vez de torías. Un modelo es una teoría que servirá solo mientras sirva. El científico dice: “todo sucede como si…”. Y cuál es la verdad “última”? No sabemos y tampoco interesa, porque sería no falsable. ¿Y cuál es la esencia de los fenómenos y los objetos? No interesa, la ciencia solo se ocupa de las apariencias, no de las esencias. Se interesa solo de lo que puede ser confrontable con la experiencia y es práctico para el hombre.
Creencias. Aquí la lengua castellana al menos es imprecisa. Por creencia se puede entender una teoría que será sometida al proceso de comprobación; pero también se puede entender por creencia a un pálpito también verificable, por ejemplo cuando “creemos” en un político. También puede llamársele creencia a algo en lo que se quiere creer, más allá de la experiencia, fundamentada en las necesidades afectivas de una persona (ya se entra en el campo de la psicología). Lo que debe quedar claro es que si se “cree” en algo verificable, ese algo no puede ser absoluto, porque si lo fuera no estaría supeditado a la experiencia.

Ámbito de la filosofia

Ya hablamos del método de la ciencia, el MHD. Podemos hacernos ahora la pregunta: el MHD es el único método de adquirir conocimiento (verificable)? La historia hasta ahora responde que sí, es el único. Si nosotros hacemos filosofía y queremos obtener en este campo conocimientos de la realidad, habrá que concluir que no queda mas remedio que someternos al MHD.

A medida que la matemática y la geometría se fueron desarrollando, pasaron de manos de los filósofos a los nuevos especialistas, los matemáticos. Así con otras especialidades en las que el método HD era relativamente más fácil de aplicar.

La matemática parte del concepto de número (provista por la experiencia humana; veo varios conjuntos disímiles de 2 objetos cada uno, de allí surge por abstracción el concepto del número 2); también de la experiencia compruebo que 1 + 1 es 2; pero indispensablemente la matemática hace sus elaboraciones partiendo de la lógica, que ya ha sido validada por la experiencia (la experiencia ha enseñado qué silogismos son verdaderos y cuáles no). Por esto, es correcto decir que la lógica no ha sido “inventada” sino “descubierta” y sistematizada, principalmente y primeramente por Aristóteles.

Solamente con algunos conceptos básicos (abstracciones de la realidad) y aplicando la lógica, la matemática y la geometría toman vuelo formal propio constituyéndose en dos grandes disciplinas independientes. Se alejan así de la filosofía, no serán ya tema de los filósofos.

Algo parecido pasa también con otras ciencias que hoy conocemos. Se alejaron del quehacer de los filósofos.

¿Qué le queda entonces a la filosofía? ¿Empleará con lo que queda el método hipotético deductivo? ¿Habrá otro método válido de conocimiento? Si sacamos lo que es (y fue) especulación, ¿qué queda?

Si coincidimos en que el único método de conocimiento que ha dado frutos es el MHD, entonces deberíamos desechar el método especulativo y un gran tema que históricamente ha ocupado un primer lugar como la metafísica, por quedar fuera del alcance de la comprobación empírica, por no ser falsable. La metafísica ha ocupado históricamente la mayor parte de los esfuerzos inútiles de los filósofos. Fue un drama histórico, pero ya ha terminado para la mayoría de los filósofos.

Hagamos entonces un recuento de lo que queda como temática de la filosofía (espero que me ayuden a completarlo):

  • Queda la ética, aunque no es algo de la realidad por conocer sino por determinar, elegir. Y para esto hace falta conocimiento. Es un campo inmenso. En ella va una concepción del hombre (¿entre varias posibles?) y de lo que lo rodea. Así, terminaremos hablando de socialismo y de capitalismo, etc.
  • Quedan las relaciones sociales, la política. También está relacionado con el hombre y la ética.
  • Queda la lógica, la epistemología, no se por cuánto tiempo mas…
  • Queda pensar en lo que uno quiera, sin límites, de lo explorado y de lo inexplorado.. También de las fronteras entre las ciencias.
  • Queda armar el rompecabezas de las relaciones sociales, éticas y políticas. Es un buen y saludable ejercicio, no solamente para el filósofo. El filósofo tiene la ventaja de tener una mirada más universal y abarcadora, de no tener tantos prejuicios ni limitaciones del momento. Él está menos sujeto a la moral oficial, a la ideología utilitaria de determinado sistema económico y de gobierno, a las convenciones, a los mitos sociales; está acostumbrado a ver más allá, a las causas primeras.
  • ¿Y dónde aplicará el filósofo el método HD para ampliar su conocimiento de la realidad? Creo que a las relaciones sociales, al estudio de la ética más conveniente, a las relaciones entre los distintos aspectos de la realidad, al conocimiento del hombre en su historia y circunstancias.
  • Y queda todo eso con la actitud crítica del filósofo, que está continuamente armando el rompecabezas que la historia se empeña en desordenar y agregarle nuevas piezas. Y esta actitud sin límites establecidos, al filósofo le está permitido inmiscuirse en todos los temas; y si no lo hace es porque no tiene nada nuevo que decir, que no lo hayan dicho ya los especialistas.
  • Por último, sería de desear por el bien de la humanidad que todos, legos o no, tuvieran actitudes filosóficas, porque en definitiva es lo que nos ayudará a ubicarnos mejor en este mundo complejo en que vivimos.

Carlos Alberto Navarro (Tuco), Sábado, 21 de Febrero de 2009.

25 de octubre de 2008

Socialismo o capitalismo


 Que el sistema capitalista tenga crisis dramáticas no indica que no sea conveniente, creo que se debe analizar el tema desde una perspectiva más amplia.

Vez pasada leí un artículo de Francisco Umpiérrez que me pareció muy instructivo sobre el punto de vista de la doctrina marxista. Marx fue genial, hace ya unos 150 años. Hay experiencias y elementos nuevos que él ni pudo soñar de tener.

Veamos los aspectos positivos del capitalismo, o mejor digamos aho
ra del liberalismo y del neoliberalismo. Los negativos son más fáciles de ver, ya muchos expusieron sobre eso. La base, el motor de todo el sistema: el afán de acumulación, la ganancia (o plusvalía), es un factor dinámico fabuloso; no hace falta planificar (otra cosa que las ganancias), no hace falta mandar a hacer, esto establece una dinámica propia y autónoma. Se hace lo que se hace, pero se hace. Circula el dinero, se mueve la economía, se crean puestos de trabajo. El mercado es el rey, lo sagrado, a él deben someterse todos. El Estado es un mal (para el mercado) que hay que tolerar, es necesario solo como árbitro en caso de conflictos, para mantener la ilusión de que el soberano es el pueblo y para ayudar a los perdedores del sistema de competencia inhumana.

¿Por qué tiene una dinámica fabulosa? Porque dio en la tecla de apoyarse en la avidez humana: necesidad de poder, acumulación, seguridad, instintos originales de supervivencia.
Hay otros instintos, la necesidad (y conveniencia) de vivir en sociedad, la solidaridad, la necesidad de la confianza mutua y en las instituciones, etc., pero éstos no motivan tanto como la avidez. El concepto de Capital Social es muy importante para el desarrollo armónico de una sociedad, pero una sociedad basada solamente en estos pilares no puede competir en producción con una sociedad basada en la ganancia y la competencia; y si no puede competir, a la larga terminará cooptada por la segunda (o invadida, que es más expeditivo…).

Veamos ahora cuál es el motor de una sociedad socialista. Supongamos que en el mejor de los casos no tiene que enfrentarse con una potencia como EEUU (como le pasa a Cuba). Al principio, y mejor si su origen es una revolución, habrá un gran capital social, es decir, habrá una gran confianza en las instituciones, el Estado y en los congéneres. Cada uno querrá dar lo máximo de sí por la nueva sociedad. Esperanza y buena fe. Ahora el motor será El Estado. Todo se basará en la planificación y no en la iniciativa privada. Para ello hará falta un Estado poderoso que planifique lo mejor para la gente. Y ese Estado tendrá que estar en todas las actividades humanas. ¿Se recuerdan de La República de Platón o de 1984 de Orwell? Y los administradores de ese Estado, si no hay un procedimiento adecuado, se transformarán en una corporación que defiende sus intereses, en una burocracia. Si no hay compensaciones de poder ni autocontrol en el sistema, se llegará a un gobierno autoritario en algunas de sus variantes.

Una alternativa todavía no experimentada sería que ese nuevo Estado se construya sobre la base de un socialismo con participación popular, que haya una verdadera democracia participativa. Pero ¿cómo construir una sociedad así en un ambiente de hostilidad internacional porque a las plutocracias capitalistas no les interesa que haya otra alternativa de organización social?

En definitiva, creo que la dicotomía del título no es correcta actualmente y me pregunto si la única salida por el momento no es heterodoxa como ser un capitalismo con mayor presencia estatal y mayor participación popular.

Carlos Alberto Navarro
Ah, y estoy con la nacionalización de las AFJP de Argentina, aunque tengo reservas con la metodología.
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Alberto Halac envió lo que sigue a mi email el 30/11/08:

 Hola Tuco,

En tu ultima nota descubrí tu blog SITUACIONISMO que inauguraste el pasado 8 de Noviembre. Con mis felicitaciones va el deseo de muchas horas de placer desprendiendo lo que has ido absorbiendo a lo largo de tu vida. (a propósito, el titulo de mi blog es “pendulibrio” y la dirección http://pendulibrio.blogspot.com/ )

Como anuncias que uno puede encontrase con contradicciones entre algunos conceptos actuales vis-a-vis conceptos mantenidos en el pasado, siento la tentación de ofrecerte un comentario sobre tu último artículo.

Pero antes, dos aclaraciones: 1) para mi los cambios de opinión, mas aun cuando están basados en datos fácticos, atestiguan por la honestidad del pensador, y con la debida aclaración no hay absolutamente nada malo en ello; y 2) tengo el mal(¿) hábito de concentrarme tanto en la nota, artículo, discurso, etc. que comento, que a menudo me olvido que tiene un autor que pueda sentirse ofendido por mi comentario.  Mis cometarios son siempre sobre las ideas y el proceso que las genera, no sobre el carácter del que la mantiene, aunque estos están tan íntimamente ligados que no siempre la distinción es suficientemente obvia.  Lo que sigue es mi opinión sobre tu articulo, queda a tu discreción si quieres incorporarlo a tu blog.

Leí tu nota  “Socialismo o capitalismo”. De inmediato me sorprendió—en el buen sentido—que hayas aclarado el significado de Capitalismo=Liberalismo/Neoliberalismo en interpretación Argentina, con lo que confirmas tu propósito de encarar temas “no desde una visión estrecha y circunstancial sino desde una perspectiva universal”.  Como sabes, “liberalismo” tiene significados opuestos en Argentina y Latinoamérica y el resto del mundo. Si no te molesta tener una audiencia internacional, estas aclaraciones tuyas son muy importantes… (¡Obama es “liberal”!).

Aunque creo entender que finalmente llegas a conclusiones que comparto completamente--no comparto tu descripción del los sistemas que pones en confrontación.

El Capitalismo (en Argentina llamado también Liberalismo/Neoliberalismo como bien lo indicas) no esta basado en “el afán de acumulación, la ganancia…” sino en el ahorro y la frugalidad, que son cosas parecidas pero no son iguales ni equivalentes.  Lamentablemente esos términos descriptivos provienen de una indoctrinación marxista, de la misma forma que otros términos derogatorios son usados por el fanatismo capitalista para describir el socialismo. 
El “mercado” somos todos los que compramos y vendemos bienes y servicios; el “mercado” no somete a nadie, somos nosotros los que nos ajustamos libre y voluntariamente a las fuerzas de la oferta y la demanda. Y voluntariamente podemos mantenernos al margen de él si así lo decidiéramos.  La razón de existir del Estado es, como bien lo señalas, el árbitro con autoridad para contener los conflictos y defender los derechos ciudadanos que se aceptan para tratar de vivir en sociedad armónicamente; pero de ninguna manera el Estado sirve “para mantener la ilusión de que el soberano es el pueblo”.  Dentro de las sociedades democráticas siempre el pueblo es el soberano. El capitalismo sobrevive solo en sociedades democráticas, y en este sistema los gobiernos se renuevan periódicamente… ¿Dónde esta la ilusión? Cuando en una democracia el pueblo deja de ser soberano y entrega su suerte al Estado es solamente por propia desidia o por la fuerza, y en ambos casos deja de ser una democracia.

La ilusión, si es que hay alguna, es la de creer que existe una democracia donde no la hay; pero donde existe, el soberano es el pueblo.  Las democracias tienen sus debilidades y fracturas, pero no son las mencionadas en este artículo.

La inclusión de los instintos humanos es inquietante, tanto por el error conceptual sobre los instintos como por sus influencias relativas sobre  los sistemas políticos.
Ni la “avidez humana” ni la “necesidad de poder, acumulación, seguridad”  son instintos, y mucho menos instintos originales de supervivencia. Tampoco lo es “la necesidad (y conveniencia) de vivir en sociedad, la solidaridad, la necesidad de la confianza mutua y en las instituciones, etc.”. 

No puedo encontrar el proceso lógico para llegar a la conclusión final con estos estos argumentos que no la sostiene.

Ahora, al explicar el “motor socialista”, si este articulo se desarrolla “no desde una visión estrecha y circunstancial sino desde una perspectiva universal, ya sea de filosofía, ciencia política y hechos históricos que nos afectan ahora,” ¿Por qué, por ejemplo, parte de la visión “estrecha y circunstancial” de Cuba enfrentada a Estados Unidos y no de China como “trading partner” de los estados Unidos? ¿O de cualquiera de las otras pocas sociedades socialistas que todavía sobreviven?

¿Cuáles son las evidencias que una revolución produce un gran capital social, o que automáticamente “habrá una gran confianza en las instituciones, el Estado y en los congéneres”?

¿Dónde están las evidencias que “Cada uno querrá dar lo máximo de sí por la nueva sociedad. Esperanza y buena fe.”?

¿En La República de Platón? Todavía tiene que aparecer en toda la historia de la humanidad algo que se asemeje a La República. ¿Y de 1984? En mi opinión, este apareamiento de utopía y distopía nos sugiere mas lo que debemos evitar que lo que debemos adoptar.
Por cierto que en el caso de Cuba no se dieron ninguna de estas condiciones. Los opositores de Castro  fusilados, los encarcelados políticos, los exilados políticos de primera hora, y los que arriesgan sus vida para escapar al régimen atestan todo lo contrario.

Finalmente, ¿cual es la evidencia que a “las plutocracias capitalistas no les interesa que haya otra alternativa de organización social”? 

Personalmente, deseo y aspiro con el autor, a ver algún día una sociedad universal cuya mayor riqueza sea la de su Capital Social, pero yo he llegado a la misma conclusión por caminos diferentes, y soy mucho mas optimista en su realización.  Digo Capital Social como una organización social donde un martillo (capital físico) tiene un valor equivalente a un título universitario (capital humano), donde ambos tienen la capacidad de incrementar la productividad individual y colectiva apoyados dentro y a través del tejido social.

Y digo ser mas optimista porque el movimiento hacia una tercera posición sobre las ideas de capital social no ha frenado su marcha desde su nacimiento en, irónicamente, una sociedad democrática-capitalista. 

Un abrazo,
Alberto

6 de septiembre de 2008

Reflexiones sobre la teoría de la evolución


Trataré de centrarme aquí en lo fundamental de la teoría de la evolución y no en la autoría de ella, que será interesante pero es otro tema. Ya a fines de la segunda guerra mundial se realizó la unificación de las teorías que se creía tenían asidero en la experiencia y se hizo la teoría sintética de la evolución, en general significa la integración de la teoría de la evolución de las especies por selección natural de Charles Darwin, la teoría genética de Gregor Mendel como base de la herencia biológica, la mutación genética aleatoria como fuente de variación y la genética de poblaciones matemática (http://es.wikipedia.org/wiki/Síntesis_evolutiva_moderna ).
Si Darwin fue primero o este otro… no parece ser lo fundamental. En historia si, en teorías de la evolución no.
 Conceptos fundamentales de la teoría de la evolución de Darwin
·         Hay una lucha para sobrevivir.
·         Se producen malas copias en la descendencia (mutaciones) y a veces son mejores que los originales. Hay cambio, diversidad. Algunos son mejores para sobrevivir, otros no.
·         El juez de la competencia para sobrevivir es la misma naturaleza. Si sobrevive, es apto y la supervivencia la prueba de ello.
Algunos mitos posteriores a las teorías de Darwin
a)      “La naturaleza es sabia” (o “la naturaleza no se equivoca”)
b)      Solo lo natural es bueno para el hombre.
c)      Se habla de la naturaleza como de un ente con voluntad. Se tiende a reemplazar inconcientemente el concepto de dios por el de naturaleza.
 Algunas reflexiones sobre las consecuencias de la aparición del hombre en la tierra
  
·         En una pequeña fracción de tiempo (es relativo, pequeñísima fracción si se consideran los miles de millones de la Tierra) surgió una nueva especie de animales, los hombres, con algo nuevo: la autoconciencia. Aprendieron a dominar la naturaleza y a desvirtuar los principios de la evolución natural, porque aprendieron a entender la naturaleza y en especial a los organismos, creando una rama del conocimiento: la medicina. Ya no sobrevive el más apto físicamente sino el más apto en sentido global, física y mentalmente. O podemos decir solamente “el más apto” para sobrevivir, considerando los dos aspectos.
·         Debido a la excesiva preponderancia del hombre en la tierra y al desarrollo del conocimiento humano, se está produciendo una gran superpoblación humana que amenaza seguir aumentando; no tiene o vence a sus predadores. Se desvirtúa entonces la típica competencia, hay solo “un ganador”, el hombre.
·         Esto produce una falta de equilibrio en la naturaleza que parece conducirá a grandes cambios, el más probable es el que la naturaleza se vea modificada en una medida inédita y descontrolada. Agotamiento de los recursos que usa el hombre. Desaparición del hombre si no aprende antes a controlar su voracidad y reproducción sin límite.

Carlos Alberto Navarro, 06/09/08.

27 de agosto de 2007

La democracia, esa utopía necesaria


Poder, manipulación, “democracia”, perspectivas
Carlos A. Navarro
La democracia griega

Nuestro sistema político se basa en la democracia griega antigua, la que se daba en el ágora y en el sistema republicano de gobierno, con el equilibrio de tres poderes independientes.
La democracia griega partía del supuesto de que todos somos iguales, que las decisiones se tomarían en una asamblea de ciudadanos, siendo esto l

os hombres libres (ni esclavos ni niños ni mujeres). Los ciudadanos eran no más de diez mil y eran sólo habitantes de Atenas y algunos pueblos circundantes. Se dio en un momento en que se debía sortear la emergencia de no tener gobierno y ante el peligro de las invasiones persas, de defender la ciudad ante el inminente peligro y así salvar sus familias.

Si eran iguales, si se consideraban así, la cuota de poder también debía serlo.

Nuestra “democracia”

En la democracia actual se sigue suponiendo el principio igualitario, confirmado en la Revolución Francesa, aunque las condiciones actuales distan mucho de lo que se daban en la polis griega. La realidad en nuestra sociedad nos muestra una gran diferencia. En educación, las diferencias entre los individuos son notables. Lo mismo en poder económico y social. La experiencia personal marca otra diferencia. Somos diferentes y a veces muy diferentes. Las diferencias implican diferencias de poder también. No tiene el mismo poder un profesor que sus alumnos, un estanciero que sus peones, una madre o padre que sus hijos.

Surge entonces la manipulación. Manipulación: buscar ciertos objetivos haciendo creer que lo que se pretende es otra cosa. En realidad, es una mentira o por lo menos un engaño. Para otros, a veces se trata de un engaño consentido, por ejemplo cuando se es conciente de las propias limitaciones.

El voto vale igual seamos quienes seamos, a pesar de las diferencias, porque las virtudes de cada uno necesitarían poder ser medidas para establecer un voto calificado, por ejemplo un voto que vale por dos o tres de los votos comunes. Esto implicaría que haya un juez, un árbitro, al que deberíamos darle un poder impensable, por lo que abandonamos todo intento en este sentido.

Entonces los más calificados, que son generalmente los que tienen más poder, engañan a los no calificados para poder lograr sus objetivos. Engañan con mentiras, diciendo que voten así para lograr algo, cuando lo que quieren es lograr otra co
sa que no se confiesa. Es la política, el arte de lograr los objetivos, empleando si fuera necesario triquiñuelas y mentiras. Ya Platón había establecido en su República que la mentira estaría legitimada para los funcionarios del gobierno pero no para la plebe.

Otro factor nuevo en nuestras sociedades es la población tan numerosa (los griegos de la Atenas antigua no pasaban de 10.000 ciudadanos). En la Grecia antigua, todos eran socios de una misma empresa. Se sentían hermanados por los mismos objetivos (la defensa y el desarrollo de la ciudad). Empleando términos de hoy, diríamos que había un elevado capital social.

Pero no pueden funcionar como socios en nuestra compleja sociedad un profesor y un analfabeto, un empresario y un linyera. Formalmente solamente simularán ser socios, en los hechos no.

Lo mismo pasa entre naciones ricas y poderosas y las que no lo son. No puede tener el mismo voto en la ONU USA que Ruanda. Entonces lo que se está haciendo es simular equiparación en la Asamblea de la ONU e inventan el Consejo de Seguridad para desvirtuar el principio igualitario.

Como dije, una cosa era la democracia griega antigua con diez mil ciudadanos y la sociedad actual, con muchos millones. Antes la democracia era casi directa, ahora es imposible tener millones en un ágora discutiendo, nos vemos obligados a elegir “representantes”. El único contacto entre representantes y representados es el voto y cada varios años. Totalmente diferente a lo que ocurría en la Grecia, si se puede comparar. Sólo se parece en el nombre.

¿Y cómo se elige a los representantes? ¿Cómo saber quién miente y quién no si los datos que se deben manejar son tantos y tan complicados? El ciudadano se ve obligado la mayor parte de las veces a elegir representante sólo con “el corazón”, por un simple acto de fe porque le parece que su candidato miente menos, porque “me cae bien”, tiene un no se qué que me da confianza, porque su origen es parecido al mío, habla mejor, etc. Porque si nos basamos en las promesas electorales solamente, ganaría siempre el más falso, intrépido e irresponsable.

Por lo general, sabemos que el representante “nos mete el perro”, pero no tenemos más remedio que consentirlo. Somos en realidad engañados con nuestro propio consentimiento, no tenemos más remedio, eligiendo el mal menor. ¿Qué otra posibilidad nos queda?

Encima tenemos el sistema de partidos políticos que pregona la democracia pero no la cumplen de puertas para adentro, dando el ejemplo. Pero ya el sistema de “pertenecer a un grupo” es en realidad firmar un cheque en blanco al partido, tener que defender lo indefendible, dejar de lado la honestidad de opiniones para no mostrar los defectos o errores cometidos. El partido al que pertenecemos no tiene ningún defecto, los defectos son de los otros. Ponernos una camiseta tiene sus costos, la falta de independencia y el alejamiento de la verdad.

Buscando mejoras

Pero veamos, ¿cómo debería o podría ser mejor nuestra democracia? ¿Qué paliativos podemos encontrar?

a) Control de gestión. Sabemos que un sistema, para funcionar mejor, debería tener correctivos. El esquema básico, copiado de la biología es:

Ya un problema lo tenemos cuando el propósito confesado por el representante no es el real. Pero olvidémonos por un momento de ello. La corrección podría basarse en un control de gestión periódico del representante, rindiendo éste cuentas a los representados de lo hecho, de los nuevos datos de la realidad, de proyectos posibles para el futuro, etc. La corrección sería lo que resuelva por mayoría.

Pero si el representante es de digamos 200.000 representados, un legislador por ejemplo, ¿cómo hacer viable prácticamente esta rendición de cuentas? ¿Cómo encauzar ordenadamente un diálogo? ¿Qué sistema se podría usar para la toma de decisiones? Y en cuanto a los representados, ¿cuántos estarían disponibles en este mundo tan acelerado para participar activamente, si piensan que la mayor parte de las veces sería solo una pérdida de tiempo?

b) Otra medida posible sería cambiar el sistema político y dentro de él el sistema electoral, la ley de partidos políticos, etc. Se podría revisar el sistema político de forma de que sea real la separación de poderes que se pregona en el sistema republicano. Sistema que actualmente no funciona porque el poder ejecutivo en los hechos invade a los poderes legislativo (“manos de yeso”) y judicial (“mayoría automática”), haciendo que el resultado esté lejos de ser el del sistema republicano. No es difícil concebir sistemas mejores, racionalmente y técnicamente hablando, digo. Lo que es difícil es hacerlos aprobar porque los que tienen por función aprobarlos son casualmente los que serían los principales perjudicados. Surgen ganas de salir a la calle y gritar ¡Que se vayan todos! Pero sólo sirve como reflejo de la bronca que produce este embrollo, tampoco es racional. No es racional porque si los que vienen entran en el sistema vigente, no tardarán en ser más de lo mismo que criticamos. El poder excesivo corrompe.
1. Así, se podría cambiar el sistema electoral, eliminando las listas sábanas y que cada uno vote a los que considere mejores, sin importar si pertenecen o no al mismo partido, por ejemplo. Imponer el voto electrónico que evitaría estar cortando boletas ayudaría también.
2. Establecer una nueva ley de los partidos políticos y hacerla cumplir para que cada uno sea un ejemplo de democracia.
c) Otra medida sería mejorar, fortalecer las instituciones de la república. Una institución funciona cuando se la jerarquiza como tal, independientemente de quién lleva a cabo una gestión, que es transitoria. Cuando una de las obligaciones es llevar a cabo un plan de mediano y largo plazo, consensuado con universidades, centros vecinales, etc.
Una institución está bien asentada, jerarquizada, cuando su funcionamiento no depende de personas providenciales, cuando todos y cada uno sabe cuál es su responsabilidad, cuando se pueda decir que “casi funciona sola” y bien.
Esto implica un planeamiento consensuado porque ese planeamiento ya no es sólo del interés de un partido político o de una gestión, va más allá, es del interés de la comunidad.
Lo que tenemos en cambio en la actualidad son acciones que sólo apuntan a unos cuatro años de gestión, endeudamientos que tendrán que pagar los que vengan, logos (Juez, de la Sota) resaltando la gestión de fulano de tal y empañando a la institución, no se mira más allá de los cuatro años. Resultado, crisis energética porque en ese campo lo que empiece uno deberá inaugurarlo otro (y no conviene), imprevisiones de todo tipo por que son de largo plazo y no interesan. Encima si uno es reelecto empieza a gustarle el poder, se envicia, inmediatamente trata de cambiar las leyes para lograr la reelección indefinida, etc. El excesivo poder envilece.
d) Hay una más, aumentar la participación popular como y cuando se pueda, aumentar, promover la participación ciudadana. Un ejemplo es el presupuesto participativo. Buscar de no alejarnos tanto de la original democracia participativa.
e) Llegamos a la conclusión que de lo que se trata, la dificultad mayor son los intereses personales, tanto políticos como económicos. Sólo un ambiente revolucionario, un barajar y dar de nuevo puede llegar a cambiar algo el estado de cosas. Kirchner perdió la oportunidad que tuvo de hacer una buena Reforma Política después del cacerolazo. ¿Realmente le interesó lo suficiente? Aunque un ambiente revolucionario puede también salirse de control y lograrse algo peor, como una dictadura por ejemplo. Salir de las brasas y caer en las llamas. No hay garantías. Claro que cuando uno ya tiene poco que perder puede valer la pena el intento.

Ejemplos concretos

Yendo a ejemplos concretos, porqué no: Chacho Alvarez y Storani estuvieron con el tema y no pudieron lograr nada; Kirchner decía que una de sus primeras acciones sería lanzar un proyecto de reforma política (ley electoral y de partidos políticos); nombró a una diputada radical para coordinar los estudios correspondientes; abrió una página Web del Ministerio del Interior para recolectar sugerencias; pasó el tiempo... Hubieron muchísimos aportes (http://www.mininterior.gov.ar/reformapolitica/propuestas.asp) ¡Nada de esto fructificó! Ya ni siquiera se habla del tema. A los fondos obtenidos en su provincia por las regalías mineras, fondos del Estado provincial, es decir de la gente, los puso en una timba financiera, podría ganar o... perder! Tampoco se vio obligado a rendir cuentas a nadie. No le gustaban los resultados del Indec, pues cambió a sus directivos. No, no estoy con Macri ni López Murphy tampoco. No quiero que hagamos un nuevo experimente neoliberal. Ni con la irresponsable de las denuncias por sólo sospechas. Lavagna y Duhalde están borrados. Sólo estoy afirmando lo de siempre... que el poder excesivo envilece al más pintado, en el supuesto que sus intenciones hayan sido buenas, por lo que siempre se vislumbra un riesgo. ¿Será falta cultural, que no tenemos tradición republicana suficiente? Pero los hechos aquí y ahora están así.

Conclusión

Perdonen estos razonamientos, sólo intenté cavilar sobre la democracia y llegar al momento actual. Soy optimista a pesar de todo, pero me traicionó mi manía racionalista. Ahora no se por quién voy a votar... ¿De nuevo tendré que optar por el menos malo? Ya esto se está transformando en un vicio. ¿O en un círculo vicioso?

Critico al sistema democrático, a este sistema democrático que tenemos, no a la democracia, esa utopía a la que no debemos perder de vista para no alejarnos tanto de ella, porque es para peor. Tratemos de mejorarla como sea posible.

CAN
27/08/2007

30 de junio de 2007

Supervivencia, dignidad y otras yerbas



Terminó el primer semestre de las clases de Filosofía en el PUAM de la UNC, con ese motivo me senté a pensar qué era lo que había aprendido en las clases en ese período. En realidad, de lo que aprendí me interesa no tanto el detalle de la información obtenida sino la formación que se adquiere, el poder conocer las diferentes perspectivas sobre un mismo tema, mejorar el método de análisis, el poder definir las propias posiciones personales luego de un arduo debate con uno mismo.
En nuestro curso esto es favorecido en gran medida por la modalidad de nuestro profesor Fulvio Stanis, abierto a todas las perspectivas que ofrece el pensamiento, sin descartar nada y sin tratar de inducirnos (por lo menos no se nota tanto) los suyos propios. Más bien lo que trata de hacer, a mi entender, es enseñarnos a filosofar por nuestra propia cuenta, que aprovechemos de la sabiduría que ya nos dan los años como adultos mayo-res para cultivarla mejor, dándonos las armas para hacerlo mejor. Tenemos que aprovechar la oportunidad.

Así que tomé la decisión de escribir algo como motivación para interrogarme a mí mismo para tomar o clarificar posiciones. Aquí van algunos esbozos, que pueden concluir tanto en afirmaciones como también en preguntas, a estas últimas espero me ayuden a dilucidarlas y a las primeras comentarlas críticamente.

A) Supervivencia humana

Según Darwin, las especies que han sobrevivido son las que se han podido adaptar, para no morir, en un mundo exterior peligroso y cambiante. A partir de cierta constitución biológica, la naturaleza produce variantes en el cuerpo humano y el ambiente selecciona las más aptas para sobrevivir.

Parto de esto porque estamos mal acostumbrados a partir de los mitos cristianos: el bien, el mal, el amor, la felicidad, que buscamos alejarnos de nuestras apetencias terrenales y asemejarnos a un ser superior, etc.

Un hecho que nadie niega es que nacemos con ciertas tendencias que nos ayudan a sobrevivir, “como programas” que en ciertas situaciones nos hacen actuar de una forma y no de otra, prescindiendo de la reflexión, especialmente en situaciones de riesgo y cuando actuamos espontáneamente sin meditarlo previamente. Los psicólogos los llaman instintos. La muestra de que han sido eficaces para la supervivencia es que acá estamos, haciendo disquisiciones. No hemos desaparecido (aún).

Otra de las tendencias que nos han salvado es la sociabilidad, el instinto gregario, que tiene la ventaja de hacer que juntos seamos menos vulnerables. Juntos estamos más seguros, luchamos mejor con el medio hostil. Otra es la capacidad para adaptarse a las diferentes situaciones que nos presenta el entorno. El hombre es extremadamente flexible con tal de sobrevivir y se inventa el cuento que sea con tal de lograrlo.

Por último, diremos que la herramienta mas colosal de supervivencia ha sido la inteligencia; la capacidad de aprender, de recordar, de razonar. Es la más importante, gracias a la inteligencia producimos herramientas, vivienda, alimentos, cultura. Dentro de las herramientas están también las armas, elementos peligrosos con los que podemos dañarnos a nosotros mismos si no maduramos lo suficiente a tiempo.

Dentro de los atributos primitivos del hombre están dos, de los que ahora hablaremos: el egoísmo y el altruismo. No digan que no tiene que ver con lo que estamos hablando, está íntimamente relacionado, ya lo veremos.

• Egoísmo: pensar y hacer pensando en uno mismo (el diccionario lo da un poco diferente, dice pensar y hacer primordialmente pensando en uno mismo, pero dejémoslo como dije primero, así lo emplearemos aquí al término.
• Altruismo: pensar y hacer pensando en los demás, los otros, en ciertas ocasiones aún a costa del provecho propio.

El pensar en uno mismo. Es uno de los atributos que nos hizo sobrevivir, defender la propia existencia. A él le debemos la vida. A medida que los elementos básicos para la subsistencia se satisfacen, la base de este egoísmo se amplía, primero la familia, nuestros vecinos más cercanos, las personas más apreciadas. Empezamos a actuar para otros. A esto se lo clasifica como altruismo.

Pero veámoslo desde otro punto de vista. Olvidémonos del altruismo. Sólo se trataría de nuestro egoísmo ampliado: las personas que me interesan han pasado a ser, en cierta medida, parte de mí mismo.

Aclaremos un poco esta forma de pensar. Del pensamiento griego hemos heredado la forma de pensar con opuestos, dándole a cada extremo una identidad propia. Así hablamos de calor y frío, bondad y maldad, egoísmo y altruismo, etc. Esta forma de pensar es antinatural, porque una significa la ausencia de la otra y en la vida las cosas no son así. ¿Son los ideales de Platón? Sea como sea, para pensar racionalmente es necesario poner los términos en su lugar. En física no hablamos de fuerza y antifuerza, masa y anti-masa, sería un despropósito. Así, en termodinámica se habla solo de calor, no de frío, que sería la “falta” de calor.

Volviendo a lo nuestro, altruismo sería el egoísmo que sale del individuo y se esparce en un conjunto de personas que pasan a ser parte del individuo, porque son de su interés. Si algo le pasa a un ser querido, es como si me pasara a mí. Pero comprende también al individuo mismo. No se puede pensar que hago bien a otros si primero no hago lo propio conmigo. Hacerlo así sería el ideal cristiano, el desprendimiento total, algo antinatural.

¿Y quiénes son los seres queridos? Veamos, depende de mi situación. Si es de extrema necesidad, empieza y termina en mí. Si mi situación es más holgada, son mi esposa, mis hijos. Si es mejor, serán también mis vecinos, mis conciudadanos, los que comparten una cultura común, los latinoamericanos o todo el mundo. Al decir todo el mundo me refiero a los humanos, a la humanidad. Todos esos grupos pasan a formar parte de mí, en distinto grado, por supuesto, pero son de mi interés.

Para los nazis, los merecedores del concepto de dignidad eran los arios, los demás eran como cucarachas, se los podía matar. En los pueblos primitivos eran los miembros del grupo solamente. Ahora se habla de "dignidad humana", es decir de todos los seres humanos; qué pasará cunado los recursos del planeta se estén acabando? Se inventará otro criterio de dignidad?

B) La bondad y la maldad

El concepto de maldad se relaciona con un determinado momento y una determinada moral en una sociedad. Lo que es malo (socialmente) en esa sociedad. Lo opuesto es la bondad. También se inscriben dentro de la bondad las actitudes altruistas, las que son para los otros (y por lo tanto para la sociedad) y no para uno mismo (al menos no directamente). Como se ve, el concepto tiene un fuerte sentido social. Esto no es problemático y es fácil de entender, porque estamos acostumbrados a los términos opuestos con los que clasificamos todas las cosas desde los griegos. Así, se rotula a una persona como “buena” o “mala”.

El problema aparece cuando a estos términos se les da un sentido absoluto, sin referencia circunstancial.

Bueno para la sociedad es una persona que cumple con los preceptos del Estado y que es altruista. Puede ser un empresario al que no le cuesta nada hacer el bien (se lo descuentan de la DGI), que no roba ni mata, no hace piquetes ni escraches.

Malo para la sociedad es una persona que tiene actitudes antisociales, porque se siente excluido de ella, que no pudo ir a la escuela porque tuvo que trabajar, que concurre a piquetes para protestar, que molesta a los automovilistas limpiando vidrios y dando mal aspecto a la ciudad cuando se fanea (con fana).

Pero este “malo”, en su “sociedad”, puede ser un tipo solidario que apoya a sus compañeros “de mal vivir”, que es capaz de robar para que otro coma, que consigue fana para un amigo.

Decía Nieztche que “no hay buenos ni malos, solamente hombres”. Los conceptos “bueno” o “malo” son relativos, dependen de la perspectiva desde donde se los mira. Responden a nuestra manía clasificatoria. Pero la realidad no es así. Hay matices y hay cambios. "Bueno" y "malo" debería ser sustituído por "malo para" y "bueno para"...

Por otro lado, dice Hanna Arendt que la condición humana está signada por las circunstancias en que al hombre le toca vivir. Esas circunstancias no son solo circunstancias actuales, comprende también a la historia; pero esa historia está a su vez está embebida en las producciones humanas, no solo materiales sino culturales. La cultura pasa a ser parte de nuestra propia realidad circundante. Hacemos y sufrimos lo hecho, somos responsables de lo que hacemos y lo que hacemos nos afecta también, no solo nos afecta el mundo material.

Es decir que el hombre “tiene cola”. Esto no es una verdad de Perogrullo. Tiene cola y bastante larga; transita por la vida con ella, debe sufrirla. Esta “cola” es histórica. Es producida por la memoria, ampliada enormemente, no solo oralmente sino escrita, a lo largo de los siglos. Es nada menos que toda una cultura que arrastramos. Y es la gran diferencia que tiene el hombre con los demás animales. Y esa historia a su vez y en medida no despreciable, es hecha por el mismo hombre.

Por eso para hablar del hombre vale más hablar de “la condición humana” que de la “naturaleza humana”. Porque la naturaleza humana, si pudiéramos aislarla, no explica por si sola las actitudes humanas. Si, el hombre condiciona y está condicionado. Condicionado por lo externo y por lo mismo que él produce. Y así sigue produciendo. Sigue produciendo, sin poderse desligar fácilmente de lo que produjo.

C) La dignidad humana

Para los griegos, el hombre era más valioso cuando: fuera hombre (y no mujer), libre, ciudadano y valiente. No soy un experto en temas de religión, pero entiendo que Jesús dijo algo como “bienaventurados los pobres de espíritu” (¿?); más tarde “amad incluso a tus enemigos”. Después de la Reforma cristiana, el más valioso, más digno, era el que supiera multiplicar mejor los bienes que el Señor nos había dado (concepto al dedillo para el incipiente capitalismo). En el judaísmo el más digno es el que mejor respetara las tradiciones y las llevara a la práctica. En el mundo musulmán el que fuera más creyente y tuviera temor de Dios; en el judaísmo el que siguiera las reglas del Talmud.

Después ocurrieron muchos cambios y se llegó finalmente al principio actual admitido por casi todos los sistemas de justicia: “el hombre vale por el solo hecho de ser hombre”. Es decir, que para la justicia no se tienen en cuenta los bienes personales, ni los estudios, ni la posición social, etc. Basta con que sea de la especie hombre. Gran adelanto, me parece. Por este solo motivo es que los hombres nos debemos respeto mutuo, sin necesidad de considerar qué hacemos o tenemos. Ha sido una gran ampliación del concepto de dignidad.

Si la sociedad progresara lo suficiente, tal vez en el futuro podamos acordar en extender este respeto a otros animales (nosotros ¿lo somos, no?) que aunque no hayan sido tan favorecidos como nosotros con la inteligencia, “son nobles” como los perros, los gatos y los caballos, que nos ayudan en nuestra existencia. Acordaríamos cuáles serían los derechos de estos animales, e incluso la justicia intervendría para hacerlos cumplir. No se los podría matar o explotar, por ejemplo.

Hasta acá todo muy bien. Pero… supongamos (lo que es lamentablemente más probable) que la sociedad no ande muy bien, que las desigualdades sociales y la desigualdad entre naciones sea cada vez mayor, que tengamos un mundo con sobrepoblación. Para colmo, que algunos bienes que nos brinda la naturaleza empiecen a escasear, como el agua y el petróleo (situación bastante probable). ¿Qué ocurriría en USA, por ejemplo, si tuvieran que ir al trabajo en bicicleta? ¡Ni pensarlo! Eso es para los chinos, que para col-mo están empezando a dominar la economía mundial. Ante semejante situación, lo más probable es que en USA se cambie el concepto de dignidad por otro más útil. Por ejemplo, los dignos pueden llegar a ser los habitantes de USA o los pueblos nórdicos o… los que hablen inglés, quién sabe…

En definitiva, el criterio de dignidad en una situación de escasez puede llegar a cambiar reduciéndose en lugar de ampliarse. ¿Se hará toda una filosofía para tratar de justificar la nueva situación y poder (ese pueblo) sobrevivir y seguir yendo al trabajo en automóvil y poder seguir tomando gaseosas a discreción? ¿Los no dignos no interesarán más? ¿Serán como de otra especie?

No es tanta ficción lo que digo, ya ha ocurrido, en los años treinta del siglo pasado la gran crisis económica y social en Alemania condujo a que ciertos grupos trataran de imponer por la fuerza nuevos criterios selectivos entre los seres humanos con el gran convencimiento de que estaban bregando por un mundo mejor y sin conflictos. Un mundo de progreso donde dominarían los más aptos.

O siendo más actuales, podemos pensar en la actitud de USA con la invasión a Irak, pri-mer productor de petróleo.

D) La libertad (qué es y no es tal cosa)

Tener libertad implica tener opciones, sino no es libertad. El esclavo no las tiene.

Tener opciones no significa tener un gran número de opciones, porque estamos ligados a la realidad material y social, somos seres sociales, nos gusta y necesitamos vivir en sociedad y por ello no podemos hacer aquello que atenta contra la libertad de los demás (¿o si?).

Pero todo es relativo, si no hacemos algo porque atenta contra la libertad de otro, estamos cercenando nuestra propia libertad..., nos la estamos quitando, concientemente o no.

¿Cuál es la medida?. ¿Cuál es el metro? Creo que nosotros mismos, nuestro buen o mal criterio, que a su vez es variable, ajustable, circunstancial ¿adaptable?

Decía Foucault que generalmente nuestras acciones estaban dirigidas a tener, a adquirir poder. Buscamos seguridad, eso es instintivo. El poder (hacer y hacer hacer) nos da seguridad. Y no hablaba del poder del Estado sino del poder que adquirimos y vamos acumulando con pequeñas actitudes cotidianas.

En fin, nuestra libertad se centra en nuestras opciones (matar, por ejemplo, lo hemos descartado; es un logro cultural, aunque en algunos lugares se lo haga en nombre del Estado), que son las que quedan por resolver si sacamos las que ya hemos descartado según nuestros principios éticos.

¿Y los principios éticos, de dónde vienen? De nosotros mismos en nuestra relación con los otros. Es una continua “lucha” con los otros y con nosotros mismos. El resultado es lo que tenemos.

¿Cuán altruista puede ser nuestra ética? Depende cómo vivimos, qué hemos recibido, qué hemos concluido. Es dinámica y real. Si usamos anteojeras, si estamos lejos de te-ner preocupaciones universales, así será nuestra ética (si existe alguna).

¿Qué es altruismo? Pensar más allá de nuestra conveniencia directa. Pensar en los otros, hacer por los otros.

¿Cuál es la medida? No hay medida, solo resultados (momentáneos). Si, todo es elástico porque si la medida es el hombre y si el hombre sobrevivió porque es adaptable, los resultados pueden ser varios, depende de la condición humana (en ese momento).

En definitiva, somos como una araña que está colgando en una gran red, hecha por todos. Estamos ligados a ella. Si nos quedan algunas manos libres, ahí está la libertad y seremos libres de hacer con esas manos lo que decidamos hacer. Tenemos grados de libertad y grados de compromiso.

Ahora supongamos en el ejemplo que alguna mano de la araña está sujeta, trabada inne-cesariamente, que sufrimos esa atadura sin necesidad. Solo nos podremos dar cuenta ejerciendo el pensamiento crítico, preguntándonos cuál es la finalidad de esa atadura. Siempre se debería cuestionar lo establecido; si se confirma lo establecido, bien. Si no, nos libraremos de una atadura innecesaria.

Bartolomé (un compañero) dice “faltan límites”, pero refiriéndose a la educación de los adolescentes. En el caso de los adultos, la frase no es aplicable, porque los límites son restricciones a la libertad, impuestos externamente. Si esos límites son tales que los siento razonables, ya no son impuestos sino autoimpuestos.

Nosotros mismos nos estamos poniendo constantemente límites. Restringimos concien-temente nuestra libertad, por lo que eso no atenta contra ella, ya hemos optado, ejercien-do casualmente nuestra libertad de hacerlo, hemos optado por esos límites.

Pero que se diga “de eso no se habla”, eso no es posible sin ninguna fundamentación, es contrario a nuestra esencia racional. Al contrario, todo puede ser cuestionado, sin restricción alguna. El resultado dependerá de la responsabilidad del que cuestiona.

E) De qué es capaz el hombre

Una de las características que han hecho mucho para la supervivencia humana es la adaptabilidad del hombre como especie. No se trata solo de adaptabilidad biológica sino en los procesos mentales necesarios para subsistir en ciertas condiciones nuevas en que le toca vivir. ¿Pero hasta dónde llega esta adaptabilidad?

Acá hace falta el concepto de proceso. Proceso como una sucesión de hechos, en cierto orden. El hombre sufre la historia como un proceso y en ciertas ocasiones esos procesos pueden dar resultados sorprendentes en el hombre y la sociedad; pensemos nada más que en el nazismo y el fascismo. Los alemanes y los italianos de entonces no eran marcianos, eran sólo hombres en un determinado lugar, en cierto contexto e historia.

Un proceso es lo que busca por ejemplo un profesor cuando enseña: los temas deben estar en cierto orden para que se pueda llegar al resultado buscado. Algunos hasta llegan a usar hasta recursos teatrales para lograr las reacciones buscadas en los alumnos, y es lícito.

El síndrome de la rana hervida: una rana salta si la tiramos en un recipiente con agua hirviendo; pero si la ponemos en un recipiente con agua natural y la sometemos a fuego lento, muere casi sin darse cuenta. Son procesos diferentes.

Si decimos Dios ha muerto en la filosofía contemporánea, han muerto las referencias absolutas. Pareciera ser que el hombre es capaz de cualquier cosa si se dan las circuns-tancias adecuadas. Es escandaloso pero es así. ¿Hasta dónde podremos llegar?

Por suerte existen “las vacunas”, que es la lucidez que da la memoria, la memoria que no debe perderse, por lo menos cuando los hechos ocurridos son importantes. También la cultura, la filosofía dentro de ella.

No se requiere que todos seamos filósofos profesionales. Sí se requiere que haya muchos que filosofen, que indaguen más profundamente y constantemente en nuestro entorno, que se pregunten y busquen respuestas. Es una actitud interminable y necesaria. Creo que por allí pasa un antídoto a nuestra gran “adaptabilidad”. ¿Será suficiente?

Pero hay otra situación que deberíamos resguardar. Si el hombre depende en gran medi-da de las circunstancias, si ha sido capaz de desarrollar una enorme tecnología, tiene que ser capaz de cuidar, de velar para que esas circunstancias no lleguen a extremos en los que se pondría en riesgo la vida misma del hombre.

Por ejemplo, el cuidar nuestro medio ambiente, nuestra casa. ¿Qué puede oponerse a un fin tan noble y evidentemente necesario? Sólo alguna pasión, como la de hacer negocios, de ganar más dinero. Pensar solo en ahora, no importarnos qué pasará con nuestros hijos.

¿Será posible vencer al poder económico? El problema reside en que se basa en lo más primitivo del hombre, el afán de lucro. Y vaya si tiene éxito. Tanto éxito que no hay poder que se le equipare. Se logra un gran desarrollo tecnológico. Pero... y el hombre? No le encuentro respuesta (satisfactoria). Iremos rumbo a más crecimiento tecnológico, más poder y riqueza en pocas manos y a la locura de la competencia de todos contra todos dejando de lado la razón de ser del instinto gregario, que era de defendernos mejor colaborando solidariamente entre nosotros? ¿Alguna vez volveremos a pensar en nosotros mismos y comprender que ahora tenemos la oportunidad de pensar no solo en la supervivencia sino en aprender a gozar de lo bueno que nos da la vida, mientras dure? Les paso los interrogantes.

Carlos Alberto Navarro (Tuco)